Este grupo de religiosos, denominado Colegio de Cardenales, se reúne en el cónclave papal. Un concepto devenido del latín que se refiere a “una habitación cerrada” y que, desde el nombre, expone el secretismo del evento.
Quiénes y cómo elegirán al sucesor del papa Francisco
La tradición religiosa dicta un secretismo especial para celebrar el cónclave. Los cardenales no pueden utilizar sus teléfonos, contactar con el exterior y están bajo un juramento de secreto durante el proceso; aumentando la expectativa y multiplicando las predicciones del nombre del nuevo pontífice antes de que salga el humo blanco por la chimenea de la Capilla Sixtina.
En esta ocasión, el cónclave está conformado por 135 electores (2 menos por bajas médicas) de 70 países, con mayor presencia de América (37) y Europa (53). También debutan 12 naciones, como Haití, Timor Oriental y Sudán. Aunque el 80% fueron nombrados por Francisco, no es un grupo homogéneo.
Cantidad de votos: El futuro Papa deberá alcanzar dos tercios de los votos (87, frente a los 77 de 2013). Italia lidera con 17 electores, seguida de EE.UU. (10) y Brasil (7). México aporta 2; Cuba, Chile y Colombia, 1 cada uno.
Hay un dato que es toda una incógnita: Al haber más cardenales que nunca menores de 80 años para la elección del obispo de Roma y que su diversidad sea mayor que nunca. 71 países supera todos los cónclaves anteriores, igual que la presencia de cardenales de donde la iglesia ha crecido en los últimos años, como se mencionó anteriormente, África y Asia.
Favoritos a ser el nuevo Papa
En esta lista de papables, hay un cardenal que se mantiene invariablemente como favorito, el secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, hombre de consenso y difícilmente ubicable entre conservadores y progresistas. Tiene un importante bloque de cardenales a su favor en las primeras votaciones, pero se desconoce si serán suficientes.
Hay otros que ven como favoritos a figuras como Mario Grech (Sínodo) o el español López Romero (diálogo interreligioso); los que criticaban la gestión del papa Francisco, se inclinan por el húngaro Peter Erdő o el alemán Mueller; mientras que hay otros que están favor del filipino Tagle o al italiano Zuppi (mediador en Ucrania).
Sin embargo, el significado simbólico que representó la elección de un Papa latinoamericano por primera vez en 2013, recordando que el papa Francisco era argentino, y la histórica diversidad geográfica que compone el nuevo cónclave han provocado diversos cuestionamientos en torno a la importancia del origen nacional del nuevo papa.
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