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Fenómeno de “El Niño” pone en alerta a América Latina y El Caribe

Tras semanas de seguimiento, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó mediante un comunicado, la probabilidad de un 80% de que se instaure un episodio de fuerte intensidad de El Niño entre junio y agosto, debido a las aguas oceánicas, inusualmente cálidasy el fuerte calentamiento subterráneo. Asimismo, la organización anunció la probabilidad de alrededor de un 90 % de que estas condiciones se consoliden hasta el próximo mes de noviembre.

“Sigue existiendo incertidumbre sobre el momento exacto y la intensidad del pico”, avanza a DW Bárbara Tapia Cortes, Coordinadora Técnica de Servicios en la Oficina Regional de la OMM para las Américas, con sede en Asunción (Paraguay)

Ello se debe a que este momento cumbre dependerá de la interacción del océano y la atmósfera en los próximos meses, así como de la evolución del calor subterráneo, los vientos y otros factores climáticos. Por este motivo, la también meteoróloga chilena apunta a septiembre para tener más claridad sobre la “probable intensidad, el momento y la persistencia del evento”.

Como sea, América Latina será una de las regiones más afectadas por este nuevo fenómeno de lo que conocemos como “El Niño”, la fase cálida del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), cuya contraparte y fase fría se conoce como “La Niña”.

“El Niño tiene una gran influencia en América Latina debido a su proximidad y, en general, se sabe que provoca sequía en las regiones del norte, al tiempo que aumenta las condiciones de humedad en el sur y el noroeste. También es probable que gran parte del continente experimente períodos de calor intenso durante y después del pico de El Niño”, comenta a DW Ben Clarke, investigador especializado en fenómenos meteorológicos extremos y cambio climático del Imperial College de Londres.

Asimismo, advierte que estas condiciones de calor y sequía pueden provocar un aumento considerable del riesgo de incendios forestales. “Esto puede tener repercusiones enormes en la biodiversidad, reducir drásticamente la calidad del aire y convertir uno de los principales sumideros de carbono del mundo (Brasil) en una fuente de carbono”, lamenta el investigador sin obviar la otra cara de la moneda del fenómeno.