Estados Unidos amplió este lunes su ofensiva marítima contra las redes del narcotráfico en el Pacífico Oriental con la intercepción y destrucción de otra embarcación ecuatoriana, la quinta desde el 28 de agosto. Washington asegura que los barcos funcionan como puntos de abastecimiento para Los Choneros, pero las operaciones comienzan a generar cuestionamientos después de que varios de sus tripulantes fueran liberados en Ecuador sin cargos relacionados con el narcotráfico.
El Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM) confirmó que la Fuerza de Tarea Conjunta del Hemisferio Occidental abordó este 7 de septiembre una embarcación que, según información de inteligencia estadounidense, operaba como una “estación flotante de reabastecimiento” para actividades de tráfico de drogas en alta mar y tenía vínculos con Los Choneros.
Las fuerzas estadounidenses evacuaron a los tripulantes antes de hundir el barco. SOUTHCOM señaló que serán entregados a las autoridades ecuatorianas y sostuvo que mantiene “operaciones precisas y profesionales para desmantelar las redes logísticas que alimentan el narcotráfico en el Hemisferio Occidental”.
Pese a ello, medios en Ecuador identificaron la embarcación como Montecristi, un atunero industrial que había partido de Manta el 16 de agosto con 23 personas a bordo. Familiares de los tripulantes acudieron este lunes a la Capitanía del Puerto de Manta para solicitar información sobre ellos.
La operación forma parte de una sucesión de intervenciones estadounidenses frente a Ecuador. La primera de esta nueva fase ocurrió el 28 de agosto, cuando fuerzas desplegadas desde el USS San Antonio abordaron una embarcación que SOUTHCOM aseguró que estaba vinculada a Los Choneros y posteriormente la hundieron.
El Gobierno del presidente Daniel Noboa ha respaldado la cooperación con Washington. El ministro del Interior ecuatoriano, John Reimberg, explicó que las operaciones derivan de investigaciones conjuntas y que estas estaciones flotantes permiten abastecer a lanchas rápidas utilizadas para transportar drogas hacia puertos mexicanos y posteriormente hacia Estados Unidos.
Sin embargo, las acusaciones estadounidenses enfrentan cuestionamientos en Ecuador. Tripulantes de embarcaciones destruidas han asegurado que se dedicaban a la pesca y que no participaban en actividades criminales.
Además, la controversia se extiende a otras operaciones realizadas a comienzos de 2026. Organizaciones de derechos humanos han pedido esclarecer ataques contra embarcaciones ecuatorianas ocurridos entre enero y marzo, en los que desaparecieron pescadores.
Human Rights Watch también documentó interrogantes sobre operaciones estadounidenses en aguas próximas a Ecuador y señaló que Washington ha profundizado su cooperación en seguridad con el Gobierno de Noboa mediante inteligencia, entrenamiento, equipo y apoyo militar directo.

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