l alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, aseguró que “algunos agentes” de inmigración involucrados en las redadas masivas en la ciudad se irán el martes, tras conversar por teléfono con el presidente estadounidense Donald Trump, y de cara a rebajar la tensión en la urbe tras la muerte del enfermero Alex Pretti, abatido por agentes federales durante un operativo el pasado sábado.
Frey confirmó en redes sociales que el mandatario reconoció que “la situación actual no puede continuar” y que algunos de los agentes involucrados en la llamada Operación Metro Surge abandonarán el área en las próximas horas.
Desde enero, cerca de 3,000 efectivos federales fueron enviados a la mayor ciudad de Minnesota como parte de una ofensiva migratoria ordenada por la Casa Blanca.
La retirada parcial ocurre en medio de protestas, demandas judiciales y fuertes cuestionamientos políticos por el uso de la fuerza en operativos migratorios que ya han dejado dos civiles muertos en menos de un mes.
Presión local y salida de mandos clave
Entre los funcionarios que se espera dejen la ciudad figura Greg Bovino, comandante de alto rango de la Patrulla Fronteriza y rostro visible de la ofensiva migratoria en Minneapolis. Bovino ha sido duramente criticado por autoridades locales y defensores de derechos civiles, especialmente tras defender públicamente el tiroteo que acabó con la vida de Pretti, un enfermero de cuidados intensivos de 37 años.
“El despliegue debe terminar”, insistió Frey, quien reiteró que su gobierno no colaborará en arrestos inconstitucionales ni en la aplicación directa de leyes federales de inmigración. “Los delincuentes violentos deben rendir cuentas por sus crímenes, no por su origen”, subrayó el alcalde.
Trump, por su parte, calificó la llamada como “muy productiva” y anunció el envío de su zar fronterizo Tom Homan a Minneapolis, para continuar las conversaciones y supervisar los cambios en la operación. La decisión fue interpretada como un intento de la Casa Blanca por rebajar la presión política tras el escándalo.
Investigaciones, demandas y tensión política
La muerte de Pretti, así como la de Renée Good el pasado 7 de enero, desató una oleada de indignación nacional. Videos difundidos por medios locales contradicen la versión oficial de que Pretti amenazaba a los agentes con un arma. En las imágenes, el hombre aparece con un teléfono en la mano segundos antes de ser abatido.

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