Un hecho inédito en la democracia chilena tuvo lugar este martes.
A sólo ocho días del cambio de mando, el presidente electo -el derechista José Antonio Kast- interrumpió las reuniones previas al tradicional traspaso de poder entre el gobierno saliente, dirigido por el mandatario de izquierdas Gabriel Boric, y la nueva administración.
Ambas autoridades se enfrentaron en torno a un asunto que mantiene a Chile en una tensión diplomática con Estados Unidos, y que en las últimas semanas ha tenido al gobierno en funciones dando explicaciones.
Se trata de un proyecto de origen chino que contempla la construcción de un cable de fibra óptica, que uniría Hong Kong y la región de Valparaíso, en Chile, y que el gobierno de Donald Trump no ve con buenos ojos.
“Desgraciadamente, el presidente electo ha llegado a esta reunión exigiéndome que me retracte de los dichos de que yo le había informado respecto de esta situación (el cable de fibra óptica chino y la posición estadounidense) antes, y como eso es falso y no lo voy a hacer, decidió que las siguientes bilaterales no sucedieran”, dijo Boric, tras bajar de su oficina evidentemente molesto.
Al no conseguir que el mandatario saliente se retractara, Kast se retiró de manera abrupta del encuentro -que había iniciado sólo minutos antes-, algo que ocurre por primera vez en Chile desde el retorno a la democracia, un país acostumbrado a que el proceso de cambio de mando transite sin mayores sobresaltos.
“No confiamos en la información que nos están entregando”, dijo Kast.
El conflicto generó un intenso debate en Chile por la inesperada ruptura del proceso de traspaso de poder que culminará en una ceremonia el 11 de marzo.

El polémico cable y las sanciones de EE.UU.
La polémica tuvo su origen en la decisión de Estados Unidos de revocar la visa de tres integrantes del gobierno de Gabriel Boric el 20 de febrero pasado.
Inicialmente no se tenía total claridad de las razones por las cuales el gobierno de Trump había sancionado al ministro de Transportes de Chile, Juan Carlos Muñoz, al subsecretario de la misma repartición, Claudio Araya, y a su jefe de gabinete, Guillermo Petersen.
EE.UU. los acusó en un comunicado de “socavar la seguridad regional” y Boric calificó la decisión como “arbitraria, unilateral y sorpresiva”.
Poco después se conoció que la represalia estadounidense respondía al rol de dichas autoridades específicamente en el avance del proyecto chino.
El asunto terminó por convertirse en una polémica para el gobierno de Boric por la información contradictoria que entregaron sus autoridades.
Dijeron inicialmente que el cable de fibra óptica estaba en proceso de evaluación. Así se lo transmitió el canciller Alberto Van Klaveren al embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd.
Sin embargo, la prensa local reveló que el mismo ministro de transportes sancionado, firmó un decreto el 27 de enero aprobando la concesión para construir el cable.
Incluso algunos medios informaron que la concesión entregada a China Movil International especificaba una vigencia de 30 años. Y establecía que el inicio de las obras tendría lugar un mes después de su ratificación.
El decreto fue anulado 48 horas después por “errores de tipeo”.
En medio de la disputa de Estados Unidos y China por su hegemonía en América Latina, Washington había advertido a la administración chilena sobre los riesgos de avanzar en la iniciativa.
“Aquí no hay nada oculto”

Las tensiones se habían desatado antes de la jornada de trabajo que tenían programadas Kast, Boric y sus ministros en La Moneda.
En la antesala del encuentro, el presidente Boric dio una entrevista en un canal de televisión local, señalando que le había informado a Kast, “semanas antes” de conocerse las sanciones a sus
“Aquí no hay nada oculto. De hecho, hablé con el presidente electo antes de que fuera una polémica para transmitirle mi percepción respecto del asunto, ya que Estados Unido ya había manifestado estas amenazas (…). Le dije que quería conversar específicamente sobre el cable submarino”.
Sus palabras incomodaron al entorno de Kast, desde donde se interpretó que Boric buscaba utilizar una llamada privada entre ambos, en que según el mandatario electo sólo le enunció el tema, para compartir responsabilidades y aparentar transparencia en torno a un asunto altamente polémico para la administración actual.
El futuro ministro del Interior, Claudio Alvarado, dijo que “el presidente electo nunca fue informado ni tuvo conocimiento de esta situación que dice en relación con el cable chino”.
Por eso, el futuro presidente inició la reunión de este martes pidiéndole a Boric que se retractara públicamente, alegando que el mandatario sólo le mencionó el asunto y no le dio mayor detalle.
Ante esto, Boric se negó y Kast dio por terminada la reunión y canceló todas las otras citas de coordinación que estaban planificadas entre sus colaboradores y los ministros en ejercicio.
“Se dio una especie de controversia respecto de lo que es informar y lo que yo diría es enunciar”, dijo Kast en una conferencia de prensa posterior.

Getty Images: Ambas autoridades habían manifestado disposición para hacer un traspaso de mando transparente.
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