Venezuela vive horas de angustia después de que dos potentes terremotos sacudieran el norte del país, dejando al menos 164 muertos y cerca de mil heridos, de acuerdo con los datos más recientes difundidos por la presidenta interina Delcy Rodríguez. El desastre ha provocado el colapso de edificios, daños en infraestructura crítica y una intensa movilización de equipos de emergencia en varias regiones del país.
Los sismos, de magnitudes 7.2 y 7.5, ocurrieron con apenas segundos de diferencia y fueron percibidos en buena parte del territorio venezolano. Las zonas más afectadas se concentran en Caracas y el estado de La Guaira, donde se reportaron derrumbes, interrupciones en los servicios básicos y escenas de desesperación entre los habitantes. Autoridades locales declararon el estado de emergencia mientras continúan las labores de búsqueda y rescate.
Equipos de rescate trabajan contra el tiempo
Decenas de brigadas permanecen desplegadas entre edificios colapsados en busca de personas atrapadas. Delcy Rodríguez calificó la situación en La Guaira como una “verdadera tragedia” y advirtió que el número de víctimas podría aumentar conforme los equipos accedan a las zonas más afectadas.
Los daños también alcanzaron vías de comunicación, hospitales y sistemas de transporte. El aeropuerto internacional de Maiquetía suspendió operaciones, mientras que varios servicios públicos fueron interrumpidos de manera preventiva para evitar nuevos accidentes.
Uno de los terremotos más destructivos
Especialistas señalan que se trata de uno de los movimientos telúricos más intensos registrados en Venezuela, pese a que uno de los más fuertes fue el del terremoto de Cariaco, ocurrido el 9 de julio de 1997, también en el estado Sucre. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) advirtió que la magnitud del evento y la densidad poblacional de las zonas impactadas podrían agravar aún más el balance final de víctimas.
Mientras continúan las réplicas y las tareas de rescate, miles de familias enfrentan una emergencia marcada por la pérdida de viviendas, la incertidumbre y el dolor. La comunidad internacional ha comenzado a ofrecer apoyo humanitario ante una de las peores tragedias naturales registradas recientemente en el país.

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