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Qué medidas están tomando los gobiernos del mundo para aliviar el aumento de los precios de los combustibles

o tuvo que pasar mucho tiempo para que los efectos de la guerra en Irán se irradiaran por todo el mundo.

Desde que comenzaron los ataques aéreos conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero, los precios de los combustibles se han disparado a niveles inéditos y los hogares han comenzado a sentir los efectos de la crisis energética con aumentos en el precio de la gasolina o la tarifa de la luz.

Y los gobiernos están buscando cómo amortiguar el impacto que ha provocado el cierre del estratégico Estrecho de Ormuz por donde transita la quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas.

Los países asiáticos, que se encuentran entre los más afectados, han declarado la emergencia nacional, reducido la jornada laboral a cuatro días, cerrado las escuelas o entregado subsidios para enfrentar un escenario que parecía improbable hace apenas un mes.

El mundo enfrenta “la mayor amenaza a la seguridad energética global de la historia”, advirtió hace unos días Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía (AIE).

Las medidas adoptadas por los gobiernos de todo el mundo para subsanar el enorme déficit en el suministro de petróleo y gas provocado por la guerra no han logrado reducir los temores de una espiral inflacionaria.

Los costos de la energía, con descensos y rebotes, siguen una tendencia alcista y el precio del barril de petróleo Brent ha estado rondando los US$110 en las últimas jornadas.

A esos niveles, se calcula que desde el inicio de la guerra el barril de petróleo ha aumentado su valor en cerca de 50% y el precio del gas natural en Europa también ha escalado sobre el 50%.

Empresas aéreas han anunciado un aumento en el precio de sus billetes, mientras que la producción agrícola también está sufriendo el golpe por la subida en el precio de los fertilizantes.

Cuando grandes inversores y analistas energéticos comenzaron a hablar de una posible recesión económica mundial si la crisis no se resolvía pronto, sonaba como una advertencia un tanto exagerada. Lamentablemente, en la medida que el conflicto no da indicios de llegar a su fin, las probabilidades de que eso ocurra no parecen ahora tan distantes.

Getty Images: Los precios de los combustibles en las gasolineras se han disparado.

Los gobiernos de todo el mundo están liberando al mercado una cifra récord de 400 millones de barriles de petróleo procedentes de sus reservas estratégicas y EE.UU. ha suspendido temporalmente las sanciones aplicadas a ciertos cargamentos de petróleo iraní y ruso, para que las refinerías que sufren escasez de suministros puedan comprarlos.

Te mostramos un panorama sobre qué están haciendo algunos países seleccionados para enfrentar la crisis.

Los países asiáticos

Asia se encuentra particularmente expuesta ante el bloqueo del estrecho de Ormuz. El año pasado, casi el 90% de todo el petróleo y el gas que transitó por la vía fluvial tenía como destino la región.

Filipinas importa cerca del 98% del crudo desde el golfo Pérsico, y el conflicto ha tenido repercusiones de amplio alcance en el país, afectando desde el sector del transporte hasta el precio del arroz.

El precio de la gasolina y el diésel se ha disparado a más del doble de su nivel previo a la guerra.

El gobierno declaró el estado de emergencia energética nacional, citando el “peligro inminente” que el conflicto en Medio Oriente representa para los suministros de combustible del país.

La declaración de emergencia le permite gestionar el movimiento, el suministro, la distribución y la disponibilidad de combustible, alimentos, medicamentos y otros bienes esenciales.

Desde el estallido de las hostilidades, el gobierno ha otorgado subsidios a los transportistas y ha implementado una semana laboral de cuatro días para los funcionarios públicos con el fin de ahorrar combustible.

Sri Lanka declaró festivo todos los miércoles para las instituciones públicas, mientras que Tailandia y Vietnam le han pedido a sus ciudadanos que trabajen desde casa en un intento por ahorrar combustible.

Incluso los funcionarios tailandeses han tenido que suspender los viajes al extranjero y utilizar las escaleras en lugar de los ascensores.

Otros países como Pakistán anunciaron el cierre de actividades económicas en determinados horarios y pidieron que, quienes pueden hacerlo, trabajen desde casa.

Países como Japón y Corea del Sur, que dependen en gran medida del petróleo y del gas que transitan por el estrecho de Ormuz, también han sufrido directamente las consecuencias del conflicto.

Getty Images: Corea del Sur es especialmente vulnerable a la crisis de combustible actual.

Japón está liberando más petróleo al mercado y Corea del Sur anunció que el gobierno levantará los límites a la capacidad de generación eléctrica a base de carbón y elevará la tasa de utilización de las centrales nucleares hasta un 80%. Y por primera vez en décadas fijó un tope a los precios internos de los combustibles.

India ha tomado medidas como recortar el suministro de gas licuado destinado a la industria para que los hogares tengan suficiente gas para cocinar, mientras que Vietnam recurrió a su fondo de estabilización de precios de combustibles para amortiguar las alzas de precio.

Algunos países han tenido que racionar el combustible para prolongar la duración de sus reservas, como es el caso de Sri Lanka. Otros, como Tailandia y Filipinas, están en negociaciones para adquirir petróleo ruso.

Para proteger su mercado, China ordenó una prohibición temporal de la exportación de productos refinados como gasolina y diésel.

Qué pasa en Europa y Estados Unidos