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Por qué Guatemala e Israel tienen una relación especial y cómo está influyendo el conflicto en Gaza

Frente al constante bullicio de motocicletas, autobuses y vendedores ambulantes de la concurrida 7ª Avenida de Ciudad de Guatemala, un muro custodiado por agentes resguarda el templo de la comunidad judía en el país centroamericano.

Con un imponente tejado blanco cuyas aristas componen la estrella de David, Sharei Binyamin es la principal sinagoga de Guatemala, un pequeño país fuertemente vinculado a Israel desde que jugó un papel relevante en la fundación de ese Estado en 1948.

Allí nos reunimos con miembros de esta comunidad y entrevistamos a su director ejecutivo, Ilan López, para hablar de los vínculos entre estos dos países separados por 12.000 kilómetros en un contexto político marcado por el conflicto en Gaza.

A pocas calles de distancia, en una cafetería, nos encontramos con Jamal Hadweh, presidente de la Comunidad Palestina.

Aunque ambos líderes insisten en el respeto mutuo, difieren en sus visiones sobre la historia compartida entre Guatemala e Israel, y la especial relación que une a ambos países.

BBC: Construida en 1959, la sinagoga Sharei Binyamin es el templo principal de la comunidad judía en Guatemala.
Esta lleva afianzándose casi ocho décadas desde la histórica votación en la ONU para la fundación del Estado de Israel hasta el traslado de la embajada guatemalteca a Jerusalén, pasando por una controvertida cooperación militar durante el siglo XX.

Ahora, en un contexto internacional polarizado en torno a lo que ocurre en Gaza, Guatemala ha reafirmado su cercanía con Israel, aunque con algunos giros inesperados.

Analizamos cómo se forjó esta peculiar relación y de qué manera los acontecimientos recientes en Oriente Medio la están poniendo a prueba.

Un voto decisivo

El 29 de noviembre de 1947, en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, Guatemala fue uno de los 33 países que votaron a favor del Plan de Partición de Palestina, establecido por la Resolución 181.

Esto implicaba, en efecto, respaldar la creación de Israel bajo un sistema de dos Estados en el antiguo protectorado británico.

Gobernaba Guatemala en aquel momento Juan José Arévalo -padre del actual presidente Bernardo Arévalo- que había iniciado una reforma democrática tras décadas de autoritarismo

“Su gobierno consideraba el genocidio judío entre 1933 a 1945 una gran catástrofe y además creía que había que poner fin al colonialismo británico en Palestina. Por eso apoyó desde el principio la Resolución 181 que proponía dos Estados: el Estado judío y el Estado árabe palestino”, explica Mauricio Chaulón, historiador y antropólogo social de la escuela de historia de la Universidad de San Carlos de Guatemala.

Fue clave en el proceso la figura de Jorge García Granados, embajador de Guatemala ante la ONU e integrante del Comité Especial para Palestina, que trabajó arduamente para lograr los votos en la Asamblea General a favor de la partición, rechazada por los países árabes.

Israel no ha olvidado el empeño de García Granados, a quien dedica sendas calles en Jerusalén y en el área metropolitana de Tel Aviv.

Google Maps: La calle Granados, en Ramat Gan (Tel Aviv), es una de dos calles en Israel bautizadas en honor al diplomático guatemalteco Jorge García Granados.

El 14 de mayo de 1948 Guatemala fue el segundo país del mundo, por detrás de EE.UU. y delante de la Unión Soviética, en reconocer la existencia del Estado de Israel.

“Guatemala estuvo ahí, en el medio, entre las dos potencias mundiales. Reconoció a Israel y, desde entonces, ha tenido un lugar fundamental en la historia moderna del Estado de Israel”, afirma Ilan López, director ejecutivo de la comunidad judía guatemalteca.

En 1956 Guatemala se convirtió en uno de los primeros países en abrir una embajada en Jerusalén, reconociendo de facto la soberanía israelí sobre una ciudad cuyo estatus estaba en disputa.

La consolidación de la alianza

La estrecha relación entre Guatemala e Israel se consolidó de forma tan decisiva como controvertida en los años más duros del conflicto armado interno de Guatemala.

Tras el derrocamiento del gobierno democrático de Jacobo Árbenz en 1954 y la consolidación de un Estado autoritario y anticomunista alineado con EE.UU., la cooperación entre ambos países se orientó al terreno militar.

“El Estado sionista israelí, que va a empezar a hacer un viraje hacia el anticomunismo también de una manera bastante fuerte dentro del contexto de la Guerra Fría, entabla con el Estado de Guatemala una relación directa dentro de esos gobiernos militares contrainsurgentes”, indica el historiador Mauricio Chaulón.