La batalla legal de la administración Trump con el juez James Boasberg se mantiene luego de que el magistrado ordenara una pausa en los vuelos de deportación hacia El Salvador de un grupo de inmigrantes indocumentados supuestamente integrantes del grupo criminal Tren de Aragua, por lo que la fiscal general Pam Bondi atacó una vez más a los miembros del poder judicial.
En entrevista con Fox News, Bondi criticó a jueces federales que han refrenado o puesto en pausa partes de la agenda del presidente, Donald Trump, y dijo que la Corte Suprema debiera involucrarse para deliberar sobre las demandas en contra de que la Administración invoque una ley de 1798 con la que busca facilitar las deportaciones en masa que prometió.
“La Corte Suprema se va a involucrar… Este juez (Boasberg) está fuera de control, un juez federal que quiere controlar nuestra política exterior y no puede hacerlo”, opinó, refiriéndose a un magistrado que ha pedido al Gobierno rendir cuentas después de que las autoridades federales aparentemente ignoraron una serie de órdenes judiciales contra vuelos de deportación.
Según analistas, Boasberg, designado por el expresidente Barack Obama y juez jefe del tribunal de primera instancia de Washington, se ha convertido en el emblema de las decenas de jueces de tribunales de distrito que han frustrado, incluso de forma temporal, la agenda de Trump durante los primeros meses de su segundo mandato.
Incluso, tanta fue la frustración de Trump que sugirió la destitución de Boasberg, lo que provocó una reprimenda del presidente de la Corte Suprema, John Roberts.
En una publicación en Truth Social, Trump redobló sus ataques contra Boasberg, escribiendo que es un “desastre constitucional”.
Bondi se hizo eco de Trump el domingo y dijo: “Estos jueces están fuera de control”.
“Vamos a contraatacar y vamos a ganar, y la Corte Suprema estará lista para escuchar estos casos de nuevo”, dijo Bondi. “Estos son jueces federales de distrito que intentan controlar la agenda de nuestra nación”.
Los ataques de la administración Trump al poder judicial ocurren mientras los tribunales de todo el país consideran impugnaciones legales a una serie de iniciativas de la Casa Blanca.
Bondi defendió las deportaciones bajo la Ley de Enemigos Extranjeros como “seguridad pública básica” y describió a los deportados como “los que cometen los crímenes más violentos que puedas imaginar”.
Por su parte, el juez Boasberg, al suspender la operación de expulsión de migrantes ordenada por el presidente Donald Trump, advirtió las repercusiones “increíblemente problemáticas” de invocar una ley de guerra de 1798 para estas deportaciones, informó el diario El Nacional, citando medios de prensa internacional.
“¿Qué pasa con quienes no son miembros del Tren de Aragua ni ciudadanos venezolanos? ¿Cómo pueden impugnar su expulsión?”, enfatizó el magistrado, quien suspendió las expulsiones bajo esta ley hasta fin de mes.

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