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Familias buscan a cerca de 100 deportados tras el terremoto en Venezuela: aún no saben qué ocurrió con ellos

La última vez que Melany Toyo supo de su primo fue a través de un mensaje breve. Víctor Guanipa Toyo le avisó a su madre que ya había llegado a Venezuela tras ser deportado desde Estados Unidos. Horas después, dos fuertes terremotos sacudieron el país y, desde entonces, nadie ha vuelto a tener noticias de él.

Su historia se repite en decenas de hogares. Familiares de cerca de un centenar de venezolanos deportados desde Estados Unidos recorren hospitales, morgues y refugios en busca de respuestas. Dicen que las autoridades no les han informado con claridad quiénes sobrevivieron, quiénes permanecen hospitalizados y quiénes siguen desaparecidos.

Los migrantes viajaban en un vuelo que aterrizó en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar pocas horas antes de los terremotos del 24 de junio. En total, eran 146 personas, entre ellas 19 mujeres y siete niños. Después de llegar, fueron trasladados al Hotel Santuario La Llanada, en La Guaira, donde debían permanecer mientras concluían los trámites para regresar a sus hogares. El edificio colapsó durante los sismos.

Familiares buscan en listas de hospitales y personas desaparecidas tras el terremoto en La Guaira.
Crédito: Matias Delacroix | AP

“No dan una información veraz. En casa hay una madre que sufre y llora esperando respuesta de su hijo”, dijo Melany Toyo desde Caracas, donde continúa buscando a su familiar. Según contó, distintos funcionarios les ofrecen versiones diferentes: algunos aseguran que sobrevivieron 16 personas; otros dicen que solo salieron con vida mujeres. Hasta ahora, ninguna autoridad ha difundido una lista oficial con los nombres de los sobrevivientes o de las víctimas.

La confusión llegó a tal punto que una familia recibió una llamada para informarles que uno de los deportados había muerto. Cuando contestaron, respondieron que eso era imposible: el hombre estaba vivo, hospitalizado y recuperándose de las heridas sufridas bajo los escombros.

Algunos sobrevivientes lograron salir por sus propios medios. Lisbeth Portillo, de 58 años, contó que escapó del edificio junto con otras personas y caminó varios kilómetros hasta encontrar ayuda. “He vuelto a nacer; Dios me dio una segunda oportunidad”, relató después de reunirse con su familia. Asegura que todavía sigue afectada por lo que vivió.

Mientras tanto, las tareas de búsqueda continúan en La Guaira, uno de los estados más golpeados por el terremoto. El gobierno venezolano informó que la cifra oficial de fallecidos asciende a 1,943, aunque todavía hay miles de personas desaparecidas y los equipos de rescate siguen removiendo escombros.

Para las familias de los deportados, sin embargo, el tiempo parece haberse detenido. No buscan estadísticas ni balances oficiales. Solo esperan una llamada que les permita saber si sus seres queridos lograron sobrevivir o si deberán empezar un duelo que todavía no pueden asumir.