Cortés FM 105.7 | Cristal FM 88.9

Con más variedad musical

Animales muertos y cifras inciertas: crisis ganadera al límite en el corredor seco

La sequía que afecta amplias zonas del corredor seco hondureño ya comenzó desde hace algunas semanas a provocar la muerte de ganado en varios municipios del país. Productores, alcaldes y organizaciones agrícolas reportan pérdidas crecientes de reses debido a la falta de agua y alimento, mientras las autoridades aseguran que trabajan en medidas preventivas para enfrentar los meses más críticos del año.

Aunque existen reportes de animales muertos en municipios como Apacilagua, El Triunfo, Nueva Armenia y sectores de Santa Bárbara, actualmente no existe una cifra oficial consolidada que permita determinar cuántas cabezas de ganado se han perdido a nivel nacional.

La falta de información precisa ocurre en un contexto donde Honduras mantiene un hato bovino superior a los dos millones de cabezas, según datos del Censo Agropecuario Nacional, y donde miles de familias dependen de la producción ganadera para su subsistencia.

Ganaderos advierten una crisis en desarrollo

El presidente de la Federación de Ganaderos y Agricultores del Sur de Honduras (Fegasurh), Moisés Argeñal, aseguró que las condiciones actuales representan una amenaza para la producción pecuaria de la zona sur.

Según explicó, el invierno de 2025 no permitió generar suficientes reservas de alimento para enfrentar la actual temporada seca, situación que ha dejado a muchos productores sin pasto ni fuentes de agua para el ganado.

“Hoy no estamos pensando en producir leche ni carne, sino en mantener las vacas vivas”, afirmó.

Argeñal relató que recientemente observó 13 vacas caídas y una muerta en una finca ubicada en El Triunfo, Choluteca, y advirtió que los casos podrían multiplicarse si las lluvias continúan ausentes durante las próximas semanas.

Al menos un centenar de vacas murieron en diferentes departamentos en los últimos meses.

El dirigente también reconoció que no existe un registro exacto de animales fallecidos.

“Los productores nos llaman y nos dicen que se les murió una vaca o que tienen animales caídos, pero no tenemos un reporte consolidado”, indicó.

La organización ha solicitado apoyo a la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) para obtener heno, silo, melaza y otros insumos que permitan alimentar a los animales mientras persiste la sequía.

Alcaldías reportan pérdidas en varios municipios

Los reportes de mortalidad bovina ya comienzan a surgir desde diferentes municipios afectados por la falta de lluvias.

En Nueva Armenia, Francisco Morazán, el alcalde Edward Andino informó que hasta la semana pasada existía un registro de diez vacas muertas.

El edil manifestó que la situación no solamente afecta a la ganadería, sino también a la producción agrícola.

“Hasta el momento tenemos granos, pero para el próximo año vamos a tener problemas porque no hay siembras”, expresó.

Andino señaló que la municipalidad ha tenido que reforzar el suministro de agua mediante tanques para abastecer a comunidades y centros educativos afectados por la escasez.

Igualmente, sostuvo que la falta de asistencia técnica y preparación continúa siendo uno de los principales desafíos para los productores del corredor seco.

Apacilagua registra más de 45 animales muertos

Uno de los municipios con mayores pérdidas reportadas es Apacilagua, Choluteca, el cual actualmente se encuentra en estado de emergencia por la sequía.

El alcalde Carlos Alberto Martínez indicó que la Asociación de Ganaderos local contabiliza más de 45 cabezas de ganado muertas durante la actual temporada seca.

De acuerdo con el funcionario, solamente durante la última semana se reportaron 22 animales fallecidos.

Martínez aseguró que la mayoría de las pérdidas corresponden a pequeños productores que dependen de una o dos vacas para generar ingresos mediante la venta de leche y derivados.

“Hay personas que perdieron el único ganado que tenían para sostener a su familia”, lamentó.

El alcalde también explicó que muchos productores carecen de recursos para adquirir suplementos alimenticios o silos que permitan mantener a los animales durante la sequía.

El Triunfo enfrenta problemas de agua y alimentación

La alcaldesa de El Triunfo, Karen Acosta, describió un escenario similar, según explicó, los pozos utilizados para abastecer a comunidades rurales y urbanas presentan una reducción considerable de sus niveles. Además, varias quebradas y riachuelos se han secado completamente.

La funcionaria aseguró que agricultores del municipio perdieron cultivos debido a la falta de lluvias y advirtió que la ausencia de pasto está afectando directamente a la ganadería local.

Acosta informó que organismos internacionales como la de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) ya realizan evaluaciones en comunidades vulnerables para identificar posibles mecanismos de apoyo.

Lo peor de la canícula será este julio y agosto.

La crisis se extiende al occidente

En la aldea Horconcitos, entre Santa Bárbara y San Pedro Zacapa, autoridades municipales reportan la muerte de al menos 22 vacas.

Carlos Mancía, jefe de la Unidad Municipal Ambiental de Santa Bárbara, atribuyó la situación a la combinación de altas temperaturas, falta de agua y escasez de pastos.

Según explicó, muchos pequeños productores enfrentan dificultades para mantener animales que constituyen el principal patrimonio de sus familias.

Datos del Censo Agropecuario

Los reportes de mortalidad bovina ocurren en momentos en que el país cuenta por primera vez en décadas con una actualización amplia de sus estadísticas agropecuarias.

El Censo Agropecuario Nacional reveló la existencia de aproximadamente 2.25 millones de bovinos distribuidos en todo el territorio nacional.

Los resultados también muestran que buena parte de los productores hondureños operan a pequeña escala y con acceso limitado a asistencia técnica y financiamiento.

Las declaraciones de productores contrasta parcialmente con la posición de la SAG, con información compartida a Proceso Digital.

El ministro Moisés Molina sostuvo que Honduras ya enfrenta desde hace años un escenario de variabilidad climática y que los ganaderos deben fortalecer sus mecanismos de preparación.

“No deberían morir animales por sequía cuando ya sabemos que tenemos un problema de variabilidad climática presente en el país”, afirmó.

El funcionario aseguró que muchos productores sí lograron almacenar suficiente alimento para enfrentar la temporada seca y consideró necesario promover una cultura de mayor planificación.

Sin embargo, los ganaderos argumentan que la magnitud de la sequía actual ha superado la capacidad de respuesta de numerosos pequeños productores.

Dulio Medina, ganadero.

Consecuencias económicas

Además de las pérdidas directas de ganado, representantes del sector agrícola advierten posibles repercusiones económicas.

El presidente de la Asociación de Productores de Granos del Norte (Prograno), Dulio Medina, criticó que Honduras continúa reaccionando a las emergencias sin desarrollar mecanismos permanentes de adaptación climática.

Por su parte, productores de la zona sur aseguran que los costos de alimentación animal se han incrementado considerablemente debido a la escasez de pasto.

En Nacaome, algunos representantes del sector incluso advierten que una reducción prolongada del hato ganadero podría provocar aumentos en los precios de la carne durante los próximos meses.

El gusano barrenador: una amenaza paralela

Aunque la sequía concentra gran parte de la preocupación en las zonas ganaderas, las autoridades también mantienen vigilancia sobre el avance del gusano barrenador, una enfermedad que continúa afectando a miles de animales en el país.

Según datos actualizados del Servicio Nacional de Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria (Senasa), Honduras registra cerca de 5,000 casos de esta infestación, con una mayor incidencia en el ganado bovino. Al menos 225 casos se han detectado en humanos.

Sin embargo, productores y representantes ganaderos consultados para este reportaje coinciden en que la mayoría de las muertes de reses reportadas en municipios afectados por la sequía estarían relacionadas principalmente con la falta de agua, alimento y las altas temperaturas, más que con el gusano barrenador.

Aún con esto, las autoridades sanitarias advierten que el repunte de casos obliga a mantener medidas de prevención, especialmente en comunidades rurales donde las personas conviven de cerca con el ganado.

En conversación con Proceso Digital, el jefe de la Unidad de Vigilancia de la Secretaría de Salud (Sesal), Homer Mejía, recomendó reforzar la protección de los corrales y establos mediante el uso de telas metálicas en puertas y ventanas, al recordar que la mosca puede depositar huevos en heridas, fosas nasales y oídos, tanto de animales como de personas vulnerables.

La combinación de sequía, debilitamiento físico de los animales y enfermedades parasitarias podría aumentar las pérdidas en los próximos meses si las condiciones climáticas no mejoran.

El doctor Homer Mejía, jefe de la Unidad de Vigilancia de la Secretaría de Salud.

Una emergencia sin cifras definitivas

Aunque los reportes de vacas muertas aumentan en distintos municipios del país, la dimensión real de la crisis continúa siendo incierta.

Las alcaldías, asociaciones ganaderas y productores manejan cifras parciales, pero Honduras todavía carece de un consolidado nacional que permita determinar cuántos animales han muerto por la sequía.

Mientras productores solicitan alimento, agua y apoyo financiero, las autoridades insisten en fortalecer las medidas de prevención para enfrentar los meses más difíciles del año.

La evolución de las lluvias durante las próximas semanas será determinante para establecer si los casos reportados hasta ahora representan incidentes aislados o el inicio de una crisis ganadera de mayor magnitud en el corredor seco hondureño.

Los datos disponibles reflejan apenas una parte de la emergencia. Sumando los reportes confirmados por alcaldes y organizaciones ganaderas, al menos 77 reses han muerto por la sequía en los municipios consultados.

No obstante, los productores advierten que la cifra real podría ser mucho mayor debido a que no existe un sistema nacional de monitoreo que consolide las pérdidas reportadas en las diferentes regiones afectadas del corredor seco. La falta de información oficial dificulta determinar si el país enfrenta casos aislados o el inicio de una crisis ganadera de mayor magnitud.