En respuesta a la intimidación ejercida por el presidente Donald Trump anticipando un hipotético conflicto bélico entre Estados Unidos y Cuba, Miguel Díaz-Canel, mandatario de la nación caribeña, aseguró estar listo para hacerle frente a la situación, pues descarta sentirse atemorizado.
Durante en una entrevista concedida a la cadena de televisión británica Sky News, el ingeniero de 66 años, quien además funge como primer secretario del Partido Comunista en la isla, reconoció que la población cubana se está preparando para responder ante cualquier tipo de plan puesto en marcha desde Washington.
“No queremos una guerra, pero tampoco le tenemos miedo. Nos estamos preparando para que no nos tome por sorpresa ni seamos derrotados”, señaló.
Díaz-Canel aclaró que Cuba no es, ni desea ser, una colonia de ninguna nación interesada en someterla a sus leyes o en anexarla como parte de su territorio.
“Somos un país de paz. No somos una amenaza para nadie, al contrario, brindamos solidaridad al mundo. Por lo tanto, Cuba no es una nación en conflicto, no somos una colonia y no vamos a renunciar a nuestra soberanía ni a la independencia”, externó.

Desde hace varios meses, Donald Trump ordenó intensificar el bloqueo comercial impuesto a Cuba y lo primero que hizo al ejercer el control del petróleo venezolano fue dejar de proporcionarle crudo a la nación caribeña, situación que ha colocado a la mayor parte de su población en un punto crítico, pues al escasearse los combustibles, la posibilidad de desplazar alimentos de un punto a otro de su territorio se ha vuelto menos frecuente.
Sin embargo, el gobierno cubano sigue recibiendo buques de petróleo procedentes de México y, aunque no arriban con grandes volúmenes ni tampoco de manera frecuente a sus puertos, el crudo que se adquiere impide que un freno total de actividades en la isla.
De cualquier manera, Marco Rubio, secretario de Estado, no quita el dedo del renglón para tratar de convencer a Trump de que es necesario obligar a los militares cubanos a abrirle paso a la democracia y que sea un nuevo grupo de civiles quienes permitan restructurar la economía de la nación abriéndola a las inversiones extranjeras como sucedía hasta antes del 1 de enero de 1959, cuando un movimiento popular encabezado por Fidel Castro logró que Cuba se convirtiera en el primer estado socialista de América Latina.

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