El psicólogo Ernesto Pineda advirtió que los casos de depresión, ansiedad y otras patologías psicológicas continúan en aumento en Honduras, una situación que atribuye a múltiples factores sociales, económicos y familiares que afectan diariamente a la población.
Según el especialista, los hondureños viven sometidos a constantes presiones económicas, problemas de violencia, delincuencia e incertidumbre social, factores que generan una carga emocional significativa que muchas veces no recibe la atención adecuada.
“Somos seres humanos con emociones y todos enfrentamos problemas. No se trata de quién aguanta más, sino de la capacidad que tenemos para atender nuestra mente de la misma forma en que cuidamos nuestro cuerpo”, señaló Pineda.
El profesional lamentó que la salud mental siga siendo un tema poco abordado en el país y que muchas personas busquen ayuda especializada únicamente cuando la situación se vuelve insostenible. Asimismo, destacó la limitada infraestructura disponible para atender estos padecimientos.
“En Honduras no contamos con suficientes centros especializados en salud mental. Hospitales como el Mario Mendoza, en Tegucigalpa, y Santa Rosita reciben pacientes de todo el país, pero la demanda supera la capacidad de atención”, explicó.
Pineda también señaló que persisten estigmas culturales relacionados con la atención psicológica y psiquiátrica, ya que muchas personas consideran que acudir a estos servicios significa estar en una situación extrema o depender de medicamentos, cuando en realidad muchas condiciones pueden prevenirse mediante atención temprana y educación emocional.
El especialista expresó preocupación y cito las cifras relacionadas con los suicidios en el país. De acuerdo con datos del Observatorio de la Violencia, una persona se quita la vida aproximadamente cada 23 horas en Honduras, siendo los hombres quienes registran la mayor cantidad de casos.
A criterio del psicólogo, esta situación refleja una sociedad donde muchas personas han aprendido a ocultar sus emociones y aparentar que todo está bien, mientras enfrentan problemas familiares, rupturas de pareja y problemas laborales y económicos de violencia entre otros y falta de apoyo emocional y entornos cada vez más complejos para niños y jóvenes.
Además, alertó que los trastornos de salud mental ya no afectan únicamente a los adultos. Casos de depresión, ansiedad y otros problemas emocionales también están siendo detectados en niños, adolescentes y jóvenes, un fenómeno que requiere atención inmediata por parte de las familias, las instituciones educativas y el sistema de salud.
Entre los principales síntomas que deben generar alerta destacan el aislamiento social, la tristeza persistente, la falta de energía emocional, la pérdida de interés en actividades cotidianas y las dificultades para afrontar las exigencias diarias.
Pineda concluyó que la crisis de salud mental que enfrenta Honduras demanda un abordaje integral que involucre a las autoridades, las familias y la sociedad en general, con el objetivo de fortalecer la prevención, ampliar el acceso a los servicios especializados y promover una cultura de cuidado de la salud mental.

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