a Franja de Gaza ha logrado evitar, por el momento, una hambruna generalizada, pero la situación humanitaria continúa siendo crítica y extremadamente frágil. Así lo advirtió la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Medio (UNRWA), al señalar que el 77% de la población enfrenta inseguridad alimentaria aguda y que casi 101,000 niños de entre seis meses y cinco años podrían sufrir malnutrición aguda hasta octubre de 2026 si no se mantienen y amplían las entradas de ayuda. Ante este panorama, Naciones Unidas reiteró su llamado a Israel para que levante las restricciones al acceso humanitario.
De acuerdo con el informe más reciente de expertos respaldados por la ONU, el alto el fuego vigente desde octubre ha permitido ciertas mejoras en la disponibilidad de alimentos y en algunos indicadores nutricionales. Sin embargo, estas mejoras no han sido suficientes para revertir la gravedad de la crisis. El mes pasado, alrededor de 100,000 personas seguían viviendo en condiciones calificadas como “catastróficas”. En agosto, la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria (IPC) había advertido que medio millón de personas, cerca de una cuarta parte de la población de Gaza, residían en zonas afectadas por la hambruna.
Desde la entrada en vigor del frágil alto el fuego, la ayuda humanitaria ha aumentado, pero sigue siendo insuficiente. Según el informe, los suministros actuales “solo cubren las necesidades básicas de supervivencia”. Aunque ninguna zona de Gaza está actualmente clasificada oficialmente como hambruna, la ONU subraya que la situación depende de un acceso humanitario y comercial sostenido, ampliado y constante. En un escenario negativo, que incluya una reanudación de las hostilidades o la suspensión de las entradas de ayuda, toda la Franja podría quedar en riesgo de hambruna hasta mediados de abril de 2026.
“El peor de los casos subraya la gravedad y la continuidad de esta crisis humanitaria”, advierte el documento. Philippe Lazzarini, comisionado general de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos, fue enfático: “Para poner fin a esta catástrofe, se deben permitir entradas de suministros a gran escala y dejar que los trabajadores humanitarios hagan su trabajo”. En la misma línea, el secretario general de la ONU, António Guterres, alertó que “las necesidades crecen más rápido de lo que entra la ayuda”.
El IPC mide dos parámetros principales: la inseguridad alimentaria y la malnutrición. La inseguridad alimentaria se define como la falta de acceso regular a alimentos suficientes para llevar una vida saludable. La Fase 5 del IPC representa el nivel más extremo, considerado “hambruna” cuando afecta a una zona y “catástrofe” cuando se refiere a los hogares. Entre octubre y noviembre, alrededor de 1.6 millones de personas, el 77% de la población analizada, enfrentaron niveles elevados de inseguridad alimentaria aguda (Fase 3 o superior). De ellas, más de medio millón se encontraban en Emergencia (Fase 4) y 104,000 en Catástrofe (Fase 5).

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