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Se reconstruye el hampa mientras muere la extradición

Hace escasas horas, otro alijo de droga fue incautado en el atlántico hondureño, poco antes, otra plantación de arbustos de coca fue asegurada y erradica en el sector montañoso de Planes de Guano, Iriona, Colón.

Eran al menos 20 mil arbustos que se encontraban sembrados en una extensión de cuatro manzanas.

En lo que va del año, los cuerpos del orden han erradicado más de tres millones y medio de arbustos de coca, se han asegurado 84 plantaciones y se han destruido 32 instalaciones artesanales (narcolaboratorios), utilizadas para el procesamiento de droga.

Sumado a ello, se han decomisado más de 20 toneladas de cocaína.

Los carteles de la droga se asentaron con fuerza desde inicios de este siglo y se empezaron a visibilizar y a dejar muestras de la fuerza del crimen de 2007 en adelante.

El narco en su esplendor

Esos datos hacen ver la fuerte actividad del narcotráfico en Honduras, un país en donde los carteles de la droga se asentaron con fuerza desde inicios de este siglo y se empezaron a visibilizar y a dejar muestras de la fuerza del crimen que desde entonces empezó a derramarse en la institucionalidad.

La primera generación de estos barones de la droga estaba conformada por carteles con un tinte ranchero, hacendados, ganaderos y también hombres de mar, con faenas de recorrido y embarcaciones de todos los calados.

Desde los Valle Valle en el occidental departamento de Copán, Los Cachiros en Colón, Atlántida y Olancho, el cartel del Atlántico en Gracias a Dios y entre las selvas de la majestuosa Mosquitia hondureña, así como en las reservas naturales del corredor caribeño.

Otros operadores importantes de la época eran don H, Héctor Emilio Fernández, un trasportistas y negociador de cocaína y drogas sintéticas que se relacionaba y hacia negocios con todos los carteles; también era figura destacaba El Rojo, igualmente trasportista y operador de los grupos criminales, con vínculos políticos del más alto nivel en Honduras y ligues en Colombia y México.

Mientras el viejo cartel de los Montes Bobadilla mutó sin perder el hilo del negocio y sin dejar nunca de estar activo, incluso en una época reciente, su mano quedó en manos de Herlinda Bobadilla, una mujer de aspecto campesinos y sencillez a la que las imágenes mostraban cargando armas de alto poder con desenfado, pero con aires de poder.

Matriarca del clan Montes Bobadilla condenada a 20 años en los EE.UU.

En la primera fase del emporio de los narcotraficantes en el país, los políticos se asomaban a destellos. Diputados asesinados en Colón, Copán, Yoro y Cortés, eran la punta del iceberg que dejaba entrever la penetración del narcotráfico en las más altas estructuras del poder.

La movilidad de los narcotraficantes, entre los extraditados, los que se entregaban voluntariamente y la salpicadera de políticos estremeció el país.

El inicio de la ruta Kubiske

Pero cuando los carteles estaban en su apogeo y los narco-negocios florecían en el país, en 2012, las presiones de sociedad civil y de los Estados Unidos, en una ruta para adecentar Honduras, cada vez más sumergido en el crimen, surge la aprobación de la extradición de narcotraficantes, jefes del crimen organizado y terroristas, en un acuerdo recíproco con Estados Unidos, basado en un auto acordado emitido por la Corte Suprema de Justicia y refrendado por el Legislativo. La reforma que afecta el artículo 102 constitucional establece con detalle quienes sí pueden ser extraditados.

Entonces se dieron las primeras extradiciones, así como las entregas voluntarias de jefes mafiosos que se sentían inseguros y amenazados en Honduras. Seguido por decenas de capos e incluso policías, Carlos Lobo, El Negro, se convirtió en el primer hondureño extraditado.

La movilidad de los narcotraficantes, entre los extraditados, los que se entregaban voluntariamente y la salpicadera de políticos estremeció el país.

Entre los que se entregaron por su cuenta estaban los hermanos Rivera Maradiaga, ellos han conservado su protagonismo porque grababan sus reuniones con políticos y otros narcotraficantes. Así los Cachiros, pasaron de grandes capos a colaboradores de la DEA en Nueva York.

A inicios de 2022 Honduras vio como el expresidente Juan Orlando Hernández (2014-2022) fue detenido y expatriado, acusado de cargos por narcotráfico, convirtiéndose en el primer expresidente hondureño en ser extraditado.

Antes de él, cayó su hermano, el excongresista Antonio “Tony” Hernández, a quien se le dictó cadena perpetua.

Decenas de capos, entre ellos Favio Lobo, hijo del expresidente Porfirio Lobo (2010 -2014), fueron expatriados y cumplen o ya cumplieron sus condenas en los Estados Unidos, después de afrontar juicios en diferentes cortes federales de la Unión Americana. Hasta la fecha 56 han sido extraditados y 14 se han entregado a la justicia estadounidense.

Las siembras de coca y marihuana de todas las variedades, así como la producción de otras drogas, prolifera en distintas regiones del país.

La mutación: siembra de coca y tráfico de fentanilo

En 2024 el panorama hondureño pinta igual o más gris porque por el territorio no solo se trafican drogas que vienen del sur del continente rumbo a los Estados Unidos, sino que las siembras de coca y marihuana de todas las variedades, así como la producción de otras drogas, prolifera en distintas regiones, con énfasis en el corredor atlántico además de los departamentos de Gracias a Dios, Olancho y Yoro y el oriental El Paraíso.

En el norte de Francisco Morazán, por ejemplo, sus municipios son una especie de gran cartel donde se concentra una amplia red de traficantes de fentanilo que operan especialmente hacia California, además de otros estados de los EEUU.

Los traficantes de fentanilo, al igual que en el pasado los narcos de la primera generación mostraban su opulencia en haciendas y caballos de raza pura, estos lo hacen con lujosa infraestructura y construcción de edificaciones al mejor estilo arquitectónico de San Francisco, California, ciudad donde tienen el mayor emporio de su negocio de traficantes.

Su suntuosidad los ha llevado a construir incluso una zona que han bautizado como “la Nueva San Francisco” mientras hacen gala de insignias de la ciudad que muestran en el hierro forjado en las lujosas mansiones que contrastan con la vida sencilla y disminuida de los habitantes en los municipios del norte de Francisco Morazán.