El candidato derechista Abelardo de la Espriella y el izquierdista Iván Cepeda disputarán un balotaje presidencial en Colombia, en un escenario de máxima polarización y desenlace aún incierto.
De la Espriella, un abogado y outsider de la política que promete un giro radical en el gobierno de Colombia, dio la sorpresa en la primera vuelta del domingo al recibir 43,74% de los votos con la totalidad del preconteo finalizado y quedar primero contra lo que preveían las encuestas.
El senador Cepeda recibió 40,90% de los sufragios como promesa de continuidad del gobierno del presidente Gustavo Petro y quedó en segundo lugar, pese a que se anticipaba que sería el más votado.
El resultado del balotaje del 21 de junio dependerá en buena medida de lo que hagan los votantes que optaron por otros candidatos como la senadora Paloma Valencia, que tuvo 6,9% de votos por la derecha que lidera el expresidente Álvaro Uribe (que ya adhirió a De la Espriella), o el centrista Sergio Fajardo, que recibió 4,2% (no se ha pronunciado).
Si la mayoría de los votos de Valencia van ahora para De la Espriella, el opositor -que despierta comparaciones con líderes de extrema derecha en la región- estaría cerca de triunfar.
Pero en las tres semanas que restan de campaña para la segunda vuelta habrá otros factores decisivos, señalan analistas.
Uno de ellos es la seguridad que De la Espriella y Cepeda transmitan como posibles presidentes sin haber ocupado nunca cargos de gobierno.
“Una de las emociones principales de este proceso electoral en Colombia es el miedo”, señala Felipe Botero, director del departamento de ciencia política y estudios globales de la Universidad de los Andes en Bogotá.
“¿Quién produce menos miedo, un Cepeda o un De la Espriella en el poder? Eso va a ayudar a mucha gente a decidir”, dice Botero a BBC Mundo.
Retos para De la Espriella
Con una carrera profesional como penalista y empresario, De la Espriella obtuvo a sus 47 años un asombroso caudal de votos que creció en pocas semanas.
Sus promesas de aplicar una política de seguridad de mano dura y construir megacárceles parecen haberlo vuelto un candidato atractivo en un país donde la inseguridad preocupa a muchos y le generaron comparaciones con el presidente salvadoreño, Nayib Bukele.

Además, su perfil ajeno a la clase política y sus constantes referencias a la religión, la familia y la libertad de empresa lo vuelven cercano a otros presidentes como el estadounidense Donald Trump o el argentino Javier Milei, a quienes dice admirar.
Algunos analistas creen que De la Espriella captó en los últimos días una cantidad de votantes de la derecha más tradicional representada por Valencia que optaron por él para evitar que Cepeda ganara en primera vuelta.
Pero De la Espriella también representa “una candidatura de ultraderecha” que para mucha gente supone un “riesgo de erosión democrática o socavamiento de las instituciones”, apunta Botero.
Patricia Muñoz Yi, una docente de ciencia política en la Universidad Javeriana de Bogotá especializada en opinión pública y marketing político, cree que es muy pronto para considerar a De la Espriella virtual ganador del balotaje.


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