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Presidente Asfura reafirma soberanía hondureña en Isla Conejo

 En un acto de patriotismo y solemnidad, el presidente Nasry Asfura, encabezó la ceremonia de izada de la Bandera Nacional en conmemoración al quincuagésimo séptimo aniversario del cese de hostilidades de 1969, realizada este martes, 14 de julio en Isla Conejo, como homenaje a los hondureños que entregaron su vida durante el conflicto armado y como un llamado a preservar la paz y la unidad nacional.

“Hace 57 años, Honduras escribió uno de los capítulos más difíciles de su historia. Hoy, esa memoria se honra con respeto, patriotismo y un firme compromiso con la paz”, indicó la Cancillería hondureña.

La ceremonia, celebrada al mediodía, contó con la participación del jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, general Héctor Benjamín Valerio Ardón; la canciller de la República, Mireya Agüero; èl secretario del Congreso Nacional, Carlos Ledezma; y diputados de la comisión de defensa del Congreso y autoridades civiles y militares, quienes acompañaron el acto de izada del Pabellón Nacional en uno de los puntos más emblemáticos del territorio hondureño.

Durante su mensaje, el presidente Asfura destacó que la soberanía también se construye con acciones que generan bienestar para la población.

«La mejor manera con turismo, inversión, oportunidades para toda nuestra gente, porque la mejor manera de afirmar un territorio es haciéndolo florecer cada día más por nosotros los hondureños», expresó.

Asimismo, el mandatario resaltó el profundo significado de la Bandera Nacional como símbolo de identidad y pertenencia para todos los hondureños.

«Esa bandera no es solamente un lienzo, saludada por el viento del Pacífico; es la presencia pura de lo que nos pertenece», destacó.

En su intervención, el gobernante hondureño recordó a quienes perdieron la vida durante el conflicto de 1969 y llamó a mantener viva la memoria histórica desde el respeto y la reconciliación.

«Recordar 57 años después de 1969, donde Honduras vivió un momento muy triste y difícil, con miles de vidas que perdimos en ambos lados de la frontera; a ellos les debemos un respeto eterno», resaltó.

El titular del Ejecutivo enfatizó que la conmemoración no busca reabrir heridas, sino recordar el valor de la paz como un compromiso permanente entre los pueblos.

«No los recordamos para reavivar rencores, sino para honrar ese sacrificio y no olvidar la lección que debemos recordar: la paz y la armonía», afirmó.

El presidente Asfura llegó a la Isla Conejo este martes 14.07.2026.

Asfura encabezó la Ceremonia de Izada de la Bandera Nacional en conmemoración del cese de hostilidades de 1969 con El Salvador, rindiendo homenaje a quienes dieron su vida por la patria y reafirmando que la mejor manera de ejercer soberanía es generando desarrollo, inversión y oportunidades para los hondureños.

En el Golfo de Fonseca, que comparten tres naciones centroamericanas: El Salvador, Honduras y Nicaragua, está ubicado un islote que se llama isla Conejo, de apenas medio kilómetro cuadrado de extensión.

La ceremonia concluyó con los honores correspondientes a la Bandera Nacional, reafirmando el compromiso del Estado hondureño con la memoria histórica, el respeto a quienes defendieron la patria y la construcción de un país que avanza con unidad, desarrollo y oportunidades para todos los hondureños.

Soberanía hondureña

Históricamente, El Salvador ha pretendido apropiarse de Isla Conejo, a pesar de que nunca estuvo en litigio en el juicio de la Corte Internacional de Justicia de La Haya que únicamente las islas que estuvieron en disputa fueron Meanguera, Meanguerita y El Tigre. Solo esta última fue para Honduras.

En 2014, el gobierno hondureño exigió la ejecución total de la sentencia de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) del 11 de septiembre de 1992. El fallo sobre la controversia terrestre, insular y marítima entre Honduras y El Salvador, con Nicaragua como interviniente, no se ha cumplido en su generalidad tras 32 años de haber sido emitido por la CIJ.

En mayo de 2018, El Salvador a través de la entonces viceministra para salvadoreños en el Exterior, Liduvina Magarín, solicitó al gobierno hondureño la desocupación inmediata de la Isla Conejo. La diplomática salvadoreña mandó un comunicado a la Canciller de Honduras, María Dolores Agüero, para indicarle que Honduras solo es soberano de la Isla del Tigre.

En julio de 2021, el diputado salvadoreño Guillermo Gallegos exhortó al presidente de su país Nayib Bukele para que hiciera todo “lo necesario” para recuperar la isla hondureña Conejo, ubicada en el Golfo de Fonseca y que da salida al Océano Pacífico, informó en esa oportunidad el diario El Mundo de El Salvador.

Meses después en ese mismo año, el entonces canciller hondureño, Lisandro Rosales, dijo que el tema de la Isla Conejo es recurrente cada vez que en El Salvador hay problemas internos y no encuentran cómo desviar la atención.

La posición de Bukele con respecto a Honduras representa un desafío. Además de cuestionar la soberanía hondureña sobre la isla Conejo, y dilatar la delimitación a partir de la línea de cierre en la bocana de la Bahía de Fonseca, como se hizo con Nicaragua, ha puesto en marcha una política conocida en relaciones internacionales como “poder suave” (soft power), ya que en tierra firme no muestra el músculo militar, sino acciones de buena voluntad con el propósito de ganarse la simpatía y el apoyo de la población al otro lado de la frontera. Esta es una situación irregular, ya que ambos Estados están obligados a observar la Sentencia de la Corte Internacional de Justicia de 11 de septiembre de 1992 y son signatarios de la “Convención Sobre Nacionalidad y Derechos Adquiridos en las Zonas Delimitadas por la Sentencia de la Corte Internacional de Justicia de 11 de Septiembre de 1992” en vigor, la cual regula la situación de las poblaciones asentadas en aquel momento de uno y otro lado de la frontera definida por la Sentencia. Por tanto, no se trata de ganar simpatías de las poblaciones en dichas zonas, ni puede pretenderse obtener su favor y lealtad a cambio de regalías.

Ante una petición de El Salvador de revisar el fallo, tal como estaba contemplado en el documento de 1992, la Corte Internacional de Justicia determinó el 18 de diciembre del 2003 rechazar la misma y dejó firme el fallo fronterizo.

El 5 de abril de 2014, cuando Bukele era alcalde del pequeño municipio de Nuevo Cuscatlán y a 15 años para asumir la Presidencia de El Salvador, criticó al liderazgo de su país por querer plantear el caso de El Conejo en la Corte Internacional de Justicia de La haya, Holanda, el máximo organismo global de justicia y adscrito a las Naciones Unidas.

El mandatario afirmó que la mejor manera de reafirmar la soberanía es impulsando el desarrollo, el turismo, la inversión y las oportunidades para los hondureño.

La disputa territorial terrestre e insular llevó a Honduras y El Salvador a enfrentarse en la llamada “Guerra del Fútbol” o Guerra de las 100 horas, con un millar de muertos, centenares de desplazados y las relaciones honduro-salvadoreñas fracturadas.

Hoy, 57 años después el presidente Hondureño rindió homenaje a quienes ofrendaron su vida en una muestra de patriotismo.

La guerra entre Honduras y El Salvador, que finalizó el 18 de julio de 1969 tras la mediación de la Organización de Estados Americanos (OEA), fue la última en el mundo con aviones de pistón, tipo «Corsarios» que tenían ambos países. El Salvador también disponía de unos Mustang. (RO)

El Presidente Asfura conmemoró el 57 aniversario del cese de hostilidades de 1969 con la izada de la Bandera Nacional en la Isla Conejo.