Irán se encuentra sumido en una crisis social y política de proporciones históricas, luego de que las protestas antigubernamentales, desatadas por el colapso económico, dejaran un saldo de al menos 2,000 muertos, según activistas y un funcionario iraní citado por agencias internacionales bajo condición de anonimato. La cifra no ha podido ser verificada de manera independiente debido a un apagón informativo impuesto por el régimen.
Las manifestaciones se han intensificado en las principales ciudades, con un despliegue masivo de fuerzas de seguridad y la milicia voluntaria Basij. Testigos relatan calles vigiladas por policías antimotines con cascos, armaduras, escudos, porras y gas lacrimógeno, mientras agentes de civil realizan detenciones arbitrarias de transeúntes. El gobierno acusa a “terroristas” de causar muertes y atacar tanto a manifestantes como a oficiales, según el relato oficial.
Primeras llamadas internacionales desde protestas
Después de días de cortes de teléfono e Internet, Irán permitió el martes a sus ciudadanos realizar llamadas internacionales, aunque el acceso a sitios web sigue restringido al contenido aprobado por el gobierno. Las restricciones buscan limitar la difusión de las protestas y mantener el control sobre la información mientras el país enfrenta condena internacional.
El presidente Donald Trump intervino a través de su plataforma Truth Social, instando a los “patriotas iraníes” a continuar protestando, tomar el control de sus instituciones y registrar los nombres de “los asesinos y abusadores”.

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