En una escena que se ha vuelto común actualmente en las calles de Ucrania, un grupo de niños emocionados corretea alrededor de un soldado gritándole heroyam slava, frase que resalta la “gloria de los héroes” militares. Uno de los gritos llama la atención en medio de la conmoción: ey, kolumbiya! o, “ey, colombiano”.
El soldado, conocido con el apodo de guerra Guardián, es un joven colombiano que se financió su propia travesía hasta Ucrania y que hoy se forma como operador de drones.
“Me dolía el pueblo ucraniano”, le dijo al fotoperiodista Marco Pereira, “porque estamos acá ayudando a un país tan pequeño que está siendo atacado por una superpotencia… y ya se vuelve más personal”.
Desde que Rusia lanzó su invasión a gran escala en 2022, la presencia de soldados colombianos en Ucrania se ha vuelto cada vez más significativa.
Se estima que unos 7.000 soldados colombianos han participado en el conflicto – muy por encima de cualquier otra nacionalidad extranjera.
Dadas las precarias circunstancias en las que se encuentra Ucrania, este refuerzo se ha vuelto fundamental.
A mediados de febrero de 2025, el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, actualizó la cifra de bajas en sus filas a más de 45.000, con unos 400.000 soldados heridos.
Según Pereira, fotoperiodista enviado especial a Ucrania por el programa Assignment de la BBC, el lugar donde realmente se puede apreciar la contribución colombiana a la defensa ucraniana está en la capital, Kyiv.
En una esquina de la plaza central Maidan Nezalezhnosti existe un monumento improvisado para conmemorar a los soldados caídos: una colección de fotos enmarcadas y banderitas firmadas que dejaron sus seres queridos.
“Entre un mar de amarillo y azul, una gran bandera tricolor colombiana añade algo de rojo”, observa Pereira, “y por debajo se ven enmarcadas las sonrisas agridulces de los colombianos que han fallecido”.
Pereira logró hablar con varios soldados de nacionalidad colombiana que decidieron defender Ucrania. Compartieron su motivación, su experiencia y los inmensos riesgos a los que se exponen.
Prueba de fuego
Marco Pereira: Los aportes de los soldados colombianos al conflicto en Ucrania son conmemorados en plazas del país.
En una base del ejército en el oeste de Ucrania, a Pereira le llama la atención escuchar la diversidad de acentos que caracterizan a las diferentes regiones de Colombia.
Es tanta la predominancia del español colombiano que incluso el discurso de reclutamiento -en el que se les explica a los aspirantes los pasos que deben seguir- lo da el sargento colombiano Luis Ortiz.
“Esta semana estamos haciendo un censo de lo que yo llevo en la oficina y tranquilamente pueden haber llegado en esos cuatro meses unos 1.200 colombianos”, explicó Ortiz después del discurso.
Ortiz aterrizó en Ucrania en el verano boreal de 2023, luego de una carrera militar que inició a los 16 años en Medellín.
Llegó a Ucrania inicialmente pensando que era una buena oportunidad de trabajo, y se dio cuenta de que la guerra a la que se enfrentaba era muy distinta a la que había dejado en su tierra natal.
Marco Pereira: Ortiz ahora es el encargado de recibir a los nuevos reclutas que hablan español.
“Es que aquí se pelea contra Rusia. No se pelea con un campesino que vendió cuatro kilos de coca, compró cuatro AKs y formó grupo. No. Aquí se pelea contra Rusia”, aclara Ortiz.
“La primera vez que yo entré a trinchera… Combates desde las 4 de la madrugada como hasta las 7 am… Desde que yo pisé la trinchera las rodillas me temblaban descontroladamente. Como hasta las 9 am yo seguía temblando, pero era algo que usted no podía controlar”.
Durante los primeros días de su carrera como soldado de Ucrania, Ortiz cuenta que se sintió “la persona más pequeña del planeta”, porque los miembros de su pelotón no podían aún entender por qué estaba él ahí.
“Todo cambió en el primer asalto, la primera operación que hicimos juntos”, recordó Ortiz.
Durante un ataque ruso en Avdiivka, Ortiz sufrió heridas graves y perdió a varios compatriotas de su batallón.
“Cayeron fragmentos, y la onda de choque me fracturó la rodilla. Fuimos 10 colombianos y de los diez quedamos tres. El resto murió”.
Riesgos del reclutamiento
Marco Pereira:
Actualmente, el rol de Ortiz es ayudar a personas que llegan a Ucrania con información equivocada, lo cual los puede poner en un riesgo gravísimo.
“Muchas personas vienen acá desinformados. Entonces, por el afán de ir rápido a un batallón, les dicen que no se enlisten por acá porque el proceso dura 20 días. ‘Véngase directo para el batallón que yo le hago el proceso’. Pero cuando están metidos en la brigada, se dan cuenta de muchas cosas que ya es demasiado tarde para arreglar”.
Estos errores muchas veces terminan en salarios no pagados, o peor aún, en familias que no reciben la compensación debida si un soldado muere en acción.
Pereira se acuerda del caso de una viuda paisa que conoció porque fue una de las personas que dejó banderitas de Colombia en el monumento de Maidan Nezalezhnosti.
Miembro de una familia joven de la Comuna 13 de Medellín, su esposo, Edwin, había llegado a Ucrania a pelear para brindarles mejores oportunidades económicas. Pero su intento fue frustrado por su muerte.
Durante meses, la mujer persiguió la recompensa prometida por los ministerios ucranianos, atrapada en un limbo administrativo a distancia.
Decidió ir hasta Kyiv, pero en las dos semanas que estuvo allí logró muy poco: al no haberse recuperado el cadáver de su esposo, Edwin seguía sin morir ante el estado.
El viaje de Medellín a Kyiv ni es corto, ni es barato. La tragedia es doble entonces, porque al perseguir el sacrificio de su esposo, la viuda gastó un monto considerable de capital financiero (y emocional).
“Lo que estamos tratando de hacer con los comandantes en Kyiv es que cada vez que llegue un extranjero, sólo pueda ir a un batallón único que se maneja de manera central, para así no preocuparse por salarios faltantes”.
Motivaciones para pelear
Marco Pereira: Árabe explica que el dinero no puede ser la única motivación para soldados como él.
Para Ortiz está claro que el primer aliciente que los soldados colombianos tienen para llegar a Ucrania es el sueldo: dijo que el salario de un mes en Ucrania equivale al de todo un año en Colombia.
Pero no es la única razón.
Árabe, otro soldado colombiano de veintitantos años, le dijo a Pereira que es imposible hacer lo que ellos hacen solo por el dinero: Árabe perdió una pierna combatiendo en las trincheras de Ucrania y está en proceso de recuperación, el cual comparte a través de TikTok a sus más de 140.000 seguidores en la cuenta @Árabemontañero
“No sólo por dinero sería usted capaz de hacer eso. La verdad es que cuando uno está bajo fuego, el dinero ahí no lo consuela. Para desenvolverse acá, usted tiene que abrazar la causa, sentir algo de empatía. Sólo por la nómina, no”.
Otro soldado colombiano de 28 años, a quien llamaremos Abel, también perdió una pierna en combate. Fue el primer colombiano que Pereira conoció en Ucrania, cuando el fotoperiodista documentaba la rehabilitación de amputados ucranianos en el Superhumans Center, en Leópolis.
“No estamos matando por diversión. Al final, uno viene a defender a un país que sí lo están matando por diversión, por la ideología de una persona. Solo por justificarse que ‘eso es mío, que me pertenece’”, le explicó Abel a Pereira.
“No sé cómo es que tantas personas en el mundo, independientemente del país que sea, no apoyan a Ucrania”.
Marco Pereira: Gabriel es otro de los soldados colombianos que ha perdido uno de sus miembros en el conflicto de Ucrania
Para Abel, pelear en Ucrania fue un tema de deber, aunque inicialmente le atrajera el salario.
Después de nueve años de carrera como soldado profesional en Colombia, se dio cuenta de que el trabajo le exigía demasiado, mientras que el pago no era suficiente.
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