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Impunidad y conflictividad llevan al OACNUDH a instalar oficina de terreno en el atlántico de Honduras

El anuncio de la OACNUDH no es para celebrar, es una advertencia sobre los niveles de conflictividad social y de impunidad que imperan en la región atlántica de Honduras, que amerita la instalación de una oficina de terreno para conocer y registrar in situ la situación de los derechos humanos. Es la segunda oficina de esa naturaleza que se abre en América Latina, después de Colombia.

“Hoy no es un día cualquiera; con la apertura de esta oficina en La Ceiba, Honduras se convierte en el segundo país del continente, después de Colombia, en contar con una presencia de terreno del Alto Comisionado”, expresó Bardia Jebeli, representante Adjunto y Oficial a Cargo de OACNUDH en Honduras, el 16 de mayo cuando hizo oficial la instalación de esa dependencia, en una zona donde la conflictividad social por diversos motivos se encuentra a flor de piel.

La violencia e inseguridad sumada a las demandas por acceso a la tierra son algunos de los factores que hacen de esa zona del atlántico hondureño una de las más inseguras del país, pues afloran en paralelo bandas del crimen organizado, grupos paramilitares y otras redes de criminalidad que mantienen en zozobra a la población en vista que la autoridad y la institucionalidad estatal parecen haber sido rebasadas por la presencia de este tipo de actores.

Bardia Jebeli, representante Adjunto y Oficial a Cargo de OACNUDH en Honduras.

[LEER] El Aguán, una violencia diferenciada con muchas aristas

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Honduras (OACNUDH) ha venido registrando en sus informes todos estos focos de conflictividad y violencia, alertando al gobierno y al Estado de Honduras sobre la gravedad de lo que acontece en esa zona, al punto que se está convirtiendo también en una de las principales regiones del país caracterizada por el desplazamiento forzoso de personas y familias.

Previo a la instalación de su oficina de terreno, como le denomina el OACNUDH, funcionarios de esta dependencia internacional socializaron la iniciativa con diversos sectores locales de la zona para reafirmar el compromiso del Alto Comisionado de Naciones Unidas de acompañar al Estado de Honduras en el cumplimiento de sus compromisos y obligaciones internacionales relacionadas con el respeto de los derechos humanos.

Después de una pausa prolongada, la OACNUDH en Honduras ha salido a la luz pública con planteamientos puntuales relacionados con el respeto a los derechos humanos en materia de defensa de la vida de los activistas humanitarios, la defensa de la libertad de expresión, la necesidad de reforzar el Mecanismo de Protección, que a 10 años de su creación, se mantiene desmantelado; la abolición del estado de excepción por sus abusos y violaciones humanitarias, acompañamiento a las comunidades garífunas, y demanda por el cese de la impunidad en el crimen del ambientalista y defensor de los territorios, Juan López, en la región de Tocoa.

El asesinato del ambientalista Juan López en el Bajo Aguán es un hecho que estremeció a Honduras en 2024.

Las funciones de una Oficina en Terreno

Ahora anuncia la instalación de una oficina in situ en la ciudad de La Ceiba para un mejor registro y acompañamiento de los casos de abuso y violaciones a los derechos humanos. Honduras, según el OACNUDH y otras dependencias de Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos (OEA), es uno de los  países más mortíferos para los defensores de los derechos humanos, con mayor énfasis a quienes se dedican a defender el medio ambiente y los territorios.

«Las autoridades recibieron con entusiasmo la noticia de la apertura de esta oficina y recalcaron su disposición para trabajar de forma colaborativa ante los desafíos que enfrenta la zona norte. Esperamos que esta colaboración se traduzca en resultados concretos en favor de los derechos humanos», afirmó Bardia Jebeli.

Después de Colombia, un país con una alta conflictividad social tras la firma de los acuerdos de paz, Honduras es el segundo país en América Latina que abre una oficina regional para tomar el pulso a los derechos humanos.

La labor de estas “oficinas en terreno” se circunscribe a estar más de cerca de las comunidades y de las situaciones de derechos humanos en el territorio. Contribuyen a fortalecer las capacidades locales y nacionales al apoyar a las instituciones estatales, la sociedad civil y otras organizaciones para que puedan promover y proteger los derechos humanos de manera efectiva.

Asimismo, proporciona asistencia técnica y asesoramiento al gobierno en la implementación de políticas y programas de derechos humanos. La oficina en terrenos monitorea la situación de los derechos humanos en la zona y presenta informes al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, según señala el OACNUDH en la conceptualización de los alcances de esta oficina regional.

Su función también se centra en trabajar con organizaciones de la sociedad civil, instituciones estatales, organizaciones regionales e internacionales para lograr los propósitos de la OACNUDH, al tiempo que contribuir a promover la justicia transicional, la promoción de la verdad y la reparación a las víctimas, además de trabajar en la prevención y protección de los defensores de derechos humanos contra las amenazas y ataques que son objeto.

En Honduras, la región del atlántico es de acuerdo con las organizaciones de derechos humanos, una de las más conflictivas, marcada por la violencia por ser estratégica en las conexiones para las operaciones del crimen organizado, en especial el narcotráfico, así como por poseer vastas extensiones de tierras de vocación agrícola, ganadera y minera, así como de riquezas culturales ancestrales. El acceso a la tierra es uno de los problemas más visibles, que cada vez se torna más complejo ante la presencia de actores paralelos de poder.

Una de esas zonas del atlántico hondureño donde se ha concentrado mucha conflictividad y violencia es la región que comprende el Bajo Aguán, muchos campesinos han muerto y han sido asesinados por este motivo, la impunidad es el denominador común de estos casos y los distintos gobiernos no han podido encontrar soluciones al conflicto, pese a firmar sendos acuerdos. La justicia no termina de llegar a esa zona del agro.

Los pueblos garífunas constantemente reclaman se cumplan con las sentencias internacionales sobre sus territorios.

Iguales demandas reclaman los grupos garífunas y de los pueblos originarios ante la falta de cumplimiento a las sentencias internacionales emitidas por la Corte Interamericana de Justicia (Corte-IDH) por parte del Estado de Honduras.