Aunque el estrecho de Ormuz es considerado una ruta clave para el comercio de las petromonarquías con el resto del mundo, Scott Bessent, secretario del Tesoro, prevé que, en un par de años, el castigo que continúa propinándole el gobierno estadounidense a Irán terminará por afectar al litoral compartido entre Omán y la República Islámica.
De acuerdo con información divulgada por la Agencia Internacional de Energía (AIE), previo a la guerra declarada por Estados Unidos al gobierno de Teherán, cerca de 34% del petróleo crudo mundial ya había sido transportado a través del estrecho de Ormuz.
Con respecto a Estados Unidos, hasta 2024, importaba de los países del Golfo Pérsico un promedio de medio millón de barriles de petróleo crudo al día y todo ese producto era transportado a través del litoral perteneciente a Irán y Omán.
No obstante, todo cambio a partir del 28 de febrero, pues tras producirse el primer bombardeo en territorio iraní, se ordenó el cierre inmediato del mencionado estrecho.
El punto es que, en ese momento y durante varios días, pocos suponían la crisis energética que surgiría disparando el precio del barril de crudo de $72.4 dólares a los $95 dólares que se pagan en la actualidad.
El castigo de Irán ante la devastación y muerte causada en su territorio por la armada y fuerza área estadounidense ha sido provocar un racionamiento de petróleo que se traduce en el incremento de precios de toda la cadena de comercio, esto en virtud de que todo se transporta y para moverlo se requiere combustible, en su mayoría proveniente del petróleo.

Sin una solución en el horizonte al conflicto bélico en contra de Irán, la estimación de los analistas geopolíticos es que el estrecho de Ormuz seguirá cerrado indefinidamente, esto pese a la presión ejercida por Washington mediante un bloqueo económico en contra de Teherán que podría extenderse hacia las naciones que comercien con el régimen islámico.
De hecho, Scott Bessent dio a conocer un plan a mediano y largo plazo encaminado a dejar de utilizar la franja marítima iraní reemplazándola por oleoductos construidos por Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos, Irak y Turquía, los cuales al pasar por su territorio le darían salida al crudo extraído por las petromonarquías.
“Tenemos tolerancia cero. Vamos a asfixiar económicamente a este régimen. En dos años, el estrecho de Ormuz será un trozo de agua sin valor. El petróleo viajará por oleoductos a través de tierra firme”, advirtió el funcionario estadounidense en una entrevista concedida a al canal de televisión Fox Business.
Ante el cuestionamiento sobre cuánto tiempo tardará Estados Unidos en lograr el colapso la economía iraní, la respuesta del secretario del Tesoro, resultó por demás ambigua.
“Creo que podría ocurrir en cuestión de semanas o meses, y la economía no tiene por qué colapsar; solo necesitamos que el régimen entre en razón”, enfatizó.

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