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Embajador Ronald Johnson respalda sanciones de EE.UU. contra red del CJNG por contrabando de combustible

el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, respaldó las sanciones impuestas por Washington contra dos ciudadanos mexicanos y nueve empresas presuntamente vinculadas al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), al considerar que la medida fortalece la estrategia bilateral para combatir las fuentes de financiamiento del crimen organizado.

A través de un mensaje publicado en la red social X, el diplomático afirmó que “las sanciones contra dos ciudadanos mexicanos y nueve entidades vinculadas al CJNG reafirman el compromiso del presidente Donald Trump para poner fin al tráfico de fentanilo y a la violencia que generan los carteles”. Asimismo, sostuvo que la acción conjunta envía un mensaje claro de que “quienes se benefician del tráfico de drogas, el tráfico de armas, el robo de combustible o cualquier otra actividad delictiva, rendirán cuentas”.

Las declaraciones de Johnson se produjeron después de que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, anunciara nuevas sanciones económicas contra una red señalada de operar un esquema de contrabando de combustibles entre Estados Unidos y México para beneficio del CJNG.

De acuerdo con el Departamento del Tesoro, la organización adquiría gasolina, diésel y otros combustibles en Estados Unidos para introducirlos ilegalmente a México mediante documentos aduaneros falsificados, empresas fachada y otras maniobras destinadas a evadir el pago de impuestos, una modalidad conocida como “huachicol fiscal”.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, aseguró que “la acción de hoy pone de relieve hasta qué punto los cárteles mexicanos están expandiéndose más allá del narcotráfico tradicional para generar ingresos para sus organizaciones criminales, que continúan traficando drogas mortales que matan a estadounidenses”.

Según Washington, el contrabando de combustibles y el robo de hidrocarburos se han convertido en la segunda fuente de ingresos más importante para los cárteles mexicanos, solo por detrás del tráfico de drogas, al generar cientos de millones de dólares anuales.