El ejército estadounidense llevó a cabo una prueba en aguas internacionales para corroborar el funcionamiento de su nuevo sistema de destrucción de armas nombrado “Martillo de los Dioses”.
El objetivo que se pretende alcanzar a partir de este avance electrónico es interferir de forma encubierta las señales de navegación utilizadas por las armas de precisión de grupos o naciones hostiles a Washington.
Al desarrollar dicha capacidad se impediría que cualquier adversario alcance objetivos estadounidenses con precisión desde largas distancias sin ser detectado.
Como parte de un experimento denominado Project Convergence Capstone 6 (PC-C6), la primera prueba sobre su eficacia se efectuó a mediados de julio en altamar frente a la a la costa oeste.
Otra de las ventajas de este disruptor de señal portátil es que tiene la capacidad de impedirle al enemigo detectar algunas armas de precisión, como artillería de largo alcance, misiles guiados y misiles de crucero.
De hecho, las ondas que emite pueden interferir con las señales de posicionamiento, navegación y sincronización (PNT), incluidos los datos GPS, información clave para la navegación exacta de armas de precisión, sin la cual las operaciones de ataque podrían ser imprecisas o al azar con un alto grado de retraso y quizá hasta de fracaso.

En contraparte, quienes controlan el “Martillo de los Dioses” pueden operar una red de comunicaciones resistente, esto mientras sus oponentes son víctimas de interferencias electrónicas que originan desconcierto al no determinar cuándo podrían ser objeto de un ataque de dimensiones catastróficas.
El ejército aseguró que el sistema anti-PNT está prácticamente listo para implementarse en entornos marítimos reales, lo cual resulta representa una buena noticia al estar en medio de una guerra que, después de cinco meses, ha mermado sus reservas de armas enviando una señal de vulnerabilidad hacia otros países con mayor capacidad militar como son Rusia y China.
Sin embargo, en el discurso manejado por el presidente Donald Trump, no existe otra nación más poderosa en el mundo por encima de Estados Unidos.
Hasta el momento, para Washington la guerra en Irán representa un gasto de $37,500 millones de dólares, con una solicitud pendiente por resolver de fondos suplementarios que implican otros $87,000 millones de dólares.

Te puede interesar
Alberta vota por seguir formando parte de Canadá, según resultados preliminares del referendo independentista
Netanyahu recibe al secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, antes de elecciones en Israel
Perú recibirá una nueva misión del Vaticano para visita del papa León XIV