La ceniza que nos recuerda quiénes somos y hacia dónde vamos. “Somos polvo, pero también somos amados, redimidos y llamados a la conversión”.Con ese mensaje profundamente espiritual, miles de fieles católicos abarrotaron la Basílica de Suyapa y las demás parroquias este Miércoles de Ceniza, en el inicio de la Cuaresma, una de las fechas más significativas del calendario religioso.
-Las cenizas utilizadas en la ceremonia se obtienen al quemar los ramos bendecidos durante el Domingo de Ramos del año anterior, como símbolo de humildad y conversión.
Con la imposición de la ceniza, la Iglesia Católica marca el comienzo de un tiempo de reflexión, penitencia y preparación espiritual rumbo a la Semana Santa.
Este Miércoles de Ceniza, que da paso a los cuarenta días previos a la Pascua, invita a los fieles a detenerse, mirar hacia dentro y reconocer sus fragilidades. Durante la eucaristía, los sacerdotes trazan una cruz de ceniza en la frente de los asistentes mientras pronuncian frases como: “Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás” o “Arrepiéntete y cree en el Evangelio”.
Los sacerdotes coinciden en que este no es solo un gesto exterior, sino un llamado profundo a transformar el corazón. “No es solo una marca en la frente, es un sacramental que nos impulsa a vivir con coherencia, a orar más, a ayunar con sentido y a practicar la limosna como expresión de amor”, señalaron.
En su mensaje cuaresmal, el arzobispo de Tegucigalpa, José Vicente Nácher Tatay, recordó que la Cuaresma es un tiempo de renovación espiritual: “Hemos sido elegidos por Dios, probados en la fe, bautizados en Cristo y enviados a evangelizar. Es un camino de regreso al amor verdadero”.
Asimismo, el Papa León XIV exhortó a los creyentes de todo el mundo a volver a lo esencial: escuchar la Palabra, abrir el corazón y vivir un ayuno que no solo sea de alimentos, sino también de palabras hirientes, juicios y actitudes que dañan.
La ceniza, entonces, no es símbolo de muerte, sino de esperanza. Nos recuerda nuestra pequeñez, pero también nuestra dignidad como hijos de Dios, llamados a cambiar, a reconciliarnos y a caminar hacia la Resurrección, menos ruido, más escucha, menos juicio. Y más paz, destacó el pontífice en su mensaje.

Te puede interesar
Honduras reafirma en la ONU su compromiso con el desarrollo urbano sostenible
Sigue vacante cargo del Comisionado de Transparencia, puesto clave para liderar la lucha anticorrupción del Gobierno
Honduras proyecta generar hasta $ 850 millones por turismo este año