Antes que amanezca, miles de capitalinos ya están en movimiento, salen de sus casas cuando todavía está oscuro para intentar llegar a tiempo a su destino, porque recorrer unos cuantos kilómetros puede convertirse en una travesía de horas cuando las principales calles de Tegucigalpa y Comayagüela quedan atrapadas entre filas interminables de vehículos.
– La capital albergará un millón de vehículos al finalizar el año, estiman en la AMDC.
El congestionamiento dejó de ser un inconveniente limitado a las horas pico para convertirse el principal problema de movilidad urbana del Distrito Central, porque la cantidad de vehículos que circulan por la capital supera ampliamente la capacidad de su infraestructura vial.
Las estimaciones del Instituto de la Propiedad (IP), para 2026 sitúan en más de 800 mil las unidades que circulan diariamente por la metrópolis, con un flujo que llega a elevarse a más de 900 mil. En contraste, la capacidad vial calculada por la Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC) se ha situado entre 200 mil y 250 mil vehículos.
Las cifras nacionales confirman que el crecimiento no es exclusivo de la capital. De acuerdo con información del IP divulgada por el Banco Central de Honduras (BCH), el parque vehicular nacional pasó de 3 millones 699 mil 800 unidades al cierre de 2025 a 3 millones 873 mil 200 en marzo de 2026.
El incremento fue de aproximadamente 173 mil 400 automotores, equivalente a un crecimiento del 4.7 % en el primer trimestre del año.
Las motocicletas representan el 51.5 % del total nacional, seguidas por los vehículos tipo pick-up, con 15.3 %; los turismos, con 13.5 %; y las camionetas, con 11.6 %. Francisco Morazán y Cortés concentran el 44.7 % del parque vehicular del país.
De esta forma, en el caso específico del Distrito Central, la referencia del IP divulgada por el BCH sitúa el parque vehicular en 825 mil 496 unidades, equivalentes al 24.39 % del total nacional.

Un parque vehicular que apunta al millón de unidades
Las proyecciones de la Gerencia de Movilidad Urbana de la AMDC advierten que el parque vehicular que circula por Tegucigalpa y Comayagüela podría superar el millón de unidades antes de finalizar 2026.
El gerente de Movilidad Urbana, Marco Carrasco, explicó que el problema no se limita a los automotores registrados en el Distrito Central. La capital también recibe diariamente vehículos procedentes de otros municipios de Francisco Morazán y de departamentos que utilizan la ciudad como punto de conexión.
Las estimaciones municipales sitúan en alrededor de 620 mil las unidades que circulan en el Distrito Central, mientras que el ingreso diario de vehículos procedentes de zonas aledañas se aproxima a las 200 mil unidades.
La presión se concentra en los accesos desde el norte, sur y oriente del país, además de las conexiones con municipios cercanos.
Durante la mañana, las vías reciben a quienes se desplazan hacia sus centros de trabajo o estudio; por la tarde, la circulación vuelve a intensificarse cuando una parte de esos conductores abandona la capital.
El regidor municipal del Distrito Central, Ever Velásquez, compartió a Proceso Digital que, a su juicio, la concentración de actividades administrativas también contribuye a este fenómeno. La necesidad de realizar trámites y gestiones en instituciones públicas obliga a muchas personas procedentes de otras localidades a trasladarse hasta Tegucigalpa.

El regidor considera prioritario mejorar el cumplimiento de las ordenanzas viales, especialmente en el transporte público. “Creo que crear espacios también para estacionamientos y zonas donde puedan hacer paradas, creo que sería lo ideal”, planteó el funcionario, al señalar que la ciudad necesita ordenar los puntos donde autobuses y taxis se detienen para recoger o dejar pasajeros.
El estacionamiento indebido, el bloqueo de intersecciones y las paradas en lugares no autorizados reducen todavía más el espacio disponible.
Carrasco mencionó que las autoridades municipales atienden entre 120 y 140 incidentes en determinados días, entre colisiones, vehículos en mal estado y atropellamientos, como emergencias que añaden dificultades a una circulación que ya presenta demoras recurrentes.
El alcalde Juan Diego Zelaya señaló en reiteradas ocasiones la necesidad de coordinar acciones para atender los problemas de movilidad urbana en Tegucigalpa y Comayagüela.
Zelaya manifestó en redes sociales que la municipalidad busca coordinar esfuerzos para mejorar distintos aspectos de la ciudad, entre ellos la circulación vehicular.
“Vamos a empezar a coordinar y colaborar en temas de movilidad urbana para mejorar el tema del tráfico en semáforos, en seguridad en los parques, en el centro histórico”, expresó el edil.

El transporte público y la dependencia del automóvil
Uno de los principales desafíos consiste en ofrecer alternativas confiables para quienes actualmente dependen del vehículo particular.
El gerente de Movilidad Urbana ha advertido sobre la relación entre las deficiencias del transporte colectivo y el aumento de automóviles en las calles.
“Si no modernizamos el transporte público y no nos adueñamos como municipalidad, el mismo va a seguir siendo deficiente y peligroso, y fomentará la compra de más automóviles”, advirtió Carrasco.
La observación apunta a un círculo difícil de romper: cuando el transporte público no ofrece condiciones adecuadas de seguridad, frecuencia y comodidad, quienes tienen capacidad económica buscan adquirir un vehículo propio.
Sin embargo, cada nueva unidad aumenta la presión sobre las mismas calles que los conductores intentaban evitar al abandonar los autobuses.
Las estimaciones de los regidores municipales es que cerca del 40 % de la población de Tegucigalpa, unas 536 mil 931 personas, utiliza diariamente el transporte público. El sistema cuenta con alrededor de 2 mil 300 autobuses urbanos legalmente registrados y entre 7 mil 500 y 8 mil 500 taxis autorizados.
Estas cifras evidencian que modernizar el transporte colectivo no consiste únicamente en comprar unidades, pues también exige definir recorridos, frecuencias, paradas, mecanismos de pago, mantenimiento, seguridad y coordinación con los operadores existentes.

El dirigente del transporte Wilmer Cálix, por su parte, expresó dudas sobre las intenciones de la AMDC para reiniciar el proyecto de transporte rápido conocido como Trans-450, ahora denominado Sistema Inteligente de Transporte Integrado (SITI).
En ese sentido, también cuestionó la falta de claridad sobre el modelo operativo y la sostenibilidad de una eventual flota de autobuses que funcionen directamente con control municipal.
El dirigente admitió que como gremio están dispuestos a modernizar el sistema, incluso al cambiar cómo funciona el sistema de cobros y contratación de conductores, pero que necesitan de todo el apoyo que la municipalidad pueda otorgarles.
El expresidente de la Coalición Patriótica de Solidaridad, Juan Carlos Rodríguez, coincidió en que mejorar el servicio es indispensable para que los ciudadanos consideren dejar sus automóviles en casa.
Rodríguez propuso, en entrevista con Proceso Digital, compartir vehículos, concentrar varios mandados en un solo recorrido y racionalizar los desplazamientos.
No obstante, consideró que esas medidas individuales tendrán un alcance limitado mientras el transporte colectivo no resulte una opción confiable.
También plantea estudiar alternativas como el teletrabajo, los horarios diferenciados y mecanismos de regulación de la circulación, entre ellos el denominado “hoy no circula” o el sistema de pico y placa.

Importación vehicular y el desafío de controlar los carros antiguos
El crecimiento del parque automotor también obliga a revisar las políticas de importación, nacionalización y circulación de vehículos, especialmente los de mayor antigüedad que circulan en la zona urbana del país, específicamente en el Distrito Central.
En 2023 fue aprobada, por parte del Congreso Nacional, una amnistía que permitió la importación, nacionalización y registro de vehículos procedentes del extranjero, independientemente de su origen y antigüedad, bajo condiciones específicas.
Para los vehículos del año 2005 hacia atrás se estableció un pago único de 10,000 lempiras, incluida la matrícula, mientras que los modelos de 2006 en adelante quedaron sujetos al régimen impositivo ordinario.
Este beneficio, que originalmente vencía en abril de 2026, se extendió por un plazo de dos años para la importación, nacionalización y registro de vehículos con o sin placas extranjeras, sin importar su origen o año de fabricación.
La medida fue impulsada mediante el Decreto No. 14-2023, aprobado en marzo de 2023, el cual habilitó a Aduanas Honduras para aplicar el beneficio de forma masiva.
Datos del IP indicaron que más de 128 mil 322 vehículos se beneficiaron de esta amnistía en el país, y que la importación de vehículos en Honduras es bastante activa: cada año se registran, en promedio, más de 70 mil vehículos usados y más de 15 mil nuevos.
Al menos el 70 % del parque vehicular conformado por más de tres millones de vehículos está representado por carros usados en el país.
La antigüedad de un vehículo no determina automáticamente que sea altamente contaminante o mecánicamente inseguro. Sin embargo, cuando se combina con una ciudad al borde del colapso vial como lo es Tegucigalpa, junto a la falta de mantenimiento, aumenta el riesgo para el ambiente y para el tránsito.

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