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Exalcalde Ardón, confeso de 56 asesinatos, logra sortear juicio por lavado en Honduras

El otrora poderoso exalcalde de El Paraíso en el departamento de Copán, Amílcar Alexander Ardón Soriano, quien en cortes norteamericanas confesó haber participado en 56 asesinatos, logró sortear la justicia hondureña en un expediente penal que le imputaba el delito de lavado de activos.

Este lunes -24.08.2026. – el Poder Judicial hondureño, a través de la Sala II del Tribunal de Sentencia con Competencia Nacional en Materia de Criminalidad Organizada, Medio Ambiente y Corrupción, dictó fallo absolutorio a favor del exedil copaneco, por el delito de lavado de activos, en perjuicio del orden socioeconómico del Estado de Honduras.

La absolución del exalcalde Ardón, en el proceso penal que se le seguía en Honduras por lavado de activos genera un marcado contraste con los hechos que el propio exfuncionario municipal reconoció ante la justicia de Estados Unidos, donde admitió responsabilidad por 56 asesinatos vinculados a sus actividades criminales del narcotráfico.

El fallo emitido en Honduras se circunscribe al expediente por lavado de activos y significa que el tribunal no encontró elementos suficientes para establecer responsabilidad penal por ese delito dentro de la causa sometida a juicio. Desde las audiencias en el juicio oral la decisión judicial era previsible ante la debilidad en las acusaciones por parte de la Fiscalía hondureña.

Esta decisión, sin embargo, no modifica ni invalida las declaraciones que Ardón realizó en territorio estadounidense como parte del proceso judicial que enfrentó por narcotráfico y otros delitos. La justicia norteamericana lo liberó al dictarle “tiempo servido” en enero de 2025 por su colaboración en juicios por narcotráfico contra los hermanos Juan Antonio y Juan Orlando Hernández, éste último expresidente de Honduras e indultado por el gobernante de EEUU, Donald Trump.

En ese proceso, el exalcalde Ardón Soriano reconoció que había asumido responsabilidad por 56 homicidios. Su declaración estableció además una diferencia entre su responsabilidad general por esos crímenes y su participación directa: admitió haber intervenido personalmente en varios de los asesinatos.

La dimensión de esa confesión contrasta con el resultado obtenido ahora en Honduras. Ardón pasó de reconocer ante una corte estadounidense una participación criminal asociada con decenas de homicidios a recibir una resolución absolutoria en un proceso hondureño relacionado específicamente con el supuesto blanqueo de capitales.

AA llegó deportado el 7 de abril de 2025 a Honduras, donde inmediatamente fue capturado al existir únicamente un proceso penal por el presunto delito de lavado de activos.

Cuando arribó al país en su feudo de El Paraíso, Copán hubo una fiesta popular de bienvenida organizada por sus partidarios.

El mandato de Ardón al frente del gobierno local de El Paraíso se caracterizó por la edificación de la sede edilicia, así como que colocó trancas al acceso al municipio, de manera que la circulación de personas y bienes era controlado estrechamente por los hombres del exmafioso.

Estela de crímenes

El capo confeso de sus crímenes ante la justicia de la Unión Americana, participó como testigo de la Fiscalía de New York en juicios estelares por narcotráfico contra los hermanos Hernández Alvarado.

En sus declaraciones, aceptó haber obtenido ganancias por alrededor de 200 millones de lempiras, además de la protección que le ofrecieron políticos y las visitas de Joaquín “El Chapo” Guzmán en varias oportunidades en su hacienda entre 2007 y 2010.

Asimismo, en sus comparecencias judiciales en EEUU, Ardón confesó haber conspirado para matar a Julián Arístides González –el 8 de diciembre de 2009– con el apoyo de Ramón Matta Waldurraga y otros jefes del hampa. Dijo haber aportado dinero a Wilter Blanco para fraguar el asesinato.

“Sí, yo conspiré para matarlo, con otro grupo de narcotraficantes”, afirmó Ardón en el debate del 22 de febrero de 2024 en la Corte del Distrito Sur de NY.

Además, aceptó que traficó 250 toneladas de cocaína a EEUU desde el 2000 que comenzó en el mundo del hampa. Involucró a su hermano –Hugo Ardón, exministro del Fondo Vial– como su cómplice y refrendó que El Chapo Guzmán pago millonario soborno en Honduras.

Igualmente, confesó su participación en torturas y otros crímenes perpetrados en Honduras.

Aceptó haber cometido su primer asesinato cuando tenía 19 años, al quitarle la vida a un sujeto –de nombre Pedro- que mató a su tío (Pablo Ardón), en tanto el segundo crimen lo cometió contra alias Compita, por pretender robarle vacas a su padre y atentar contra su vida.

Dualidad de la justicia

El antecedente estadounidense tampoco se limita a los asesinatos. Ardón se declaró culpable de delitos relacionados con el tráfico de cocaína y posteriormente colaboró con las autoridades de Estados Unidos, cooperación que fue tomada en consideración al momento de establecer su condena.

Desde el punto de vista jurídico, ambos escenarios deben diferenciarse. La absolución en Honduras responde a las pruebas y acusaciones planteadas en un proceso concreto y no constituye un pronunciamiento judicial sobre todos los hechos que Ardón confesó o por los que fue condenado en Estados Unidos.

El caso deja, no obstante, una fuerte interrogante sobre la persecución de los bienes y recursos económicos atribuidos a estructuras vinculadas al narcotráfico. Mientras en Estados Unidos las autoridades lograron obtener una admisión de responsabilidad de Ardón por delitos de extrema gravedad, en Honduras el expediente relacionado con el presunto lavado de activos terminó sin una condena.

La contradicción entre ambos resultados judiciales vuelve a poner bajo la lupa la capacidad del sistema de justicia hondureño para demostrar el origen ilícito de los capitales asociados con personajes que han sido vinculados judicialmente a organizaciones del narcotráfico. En el caso de Ardón, la absolución por lavado de activos no elimina el registro de sus propias confesiones ante la justicia estadounidense, incluida la aceptación de responsabilidad por 56 asesinatos.