La reciente captura y posterior declaración de culpabilidad y condena de Ismael “El Mayo” Zambada en Estados Unidos reactivó una pregunta clave para Honduras: ¿qué tan profundas son las ramificaciones del histórico líder del Cártel de Sinaloa en el país? La evidencia disponible —judicial, documental y periodística— apunta a una conclusión clara: Honduras no fue un territorio de mando directo para Zambada, pero sí un eslabón estratégico dentro de la red logística y política del cártel, operada mediante intermediarios locales y regionales.
El análisis responde a que en las últimas horas el narcotraficante mexicano Ismael ‘El Mayo’ Zambada fue condenado a cadena perpetua tras ser hallado culpable de tráfico de cocaína y fentanilo por la Justicia estadounidense.
El juez a cargo del caso, Brian Cogan, confirmó la sentencia del cofundador y uno de los principales líderes del Cártel de Sinaloa, meses después de su declaración de culpabilidad.
Antes de conocer el fallo, El Mayo, de 76 años, leyó una carta en la que se disculpó con todas las personas y familias que habían sido víctimas de sus actos, pidió que cesara la violencia en México e instó a los más jóvenes a elegir otro camino y “evitar cometer los mismos errores”.

Una ruta consolidada: Honduras como corredor del Cártel de Sinaloa
Documentos del Departamento de Justicia de EE. UU. revelan que, desde al menos la década de 2010, el Cártel de Sinaloa utilizó las selvas, pistas clandestinas y litorales hondureños como parte de su corredor de cocaína procedente de Colombia y Ecuador, en tránsito hacia México y posteriormente Estados Unidos. Un expediente judicial citado por medios de prensa internacional señala que Zambada empleó infraestructura aérea y marítima en varios países de Centroamérica, incluido Honduras, para mover toneladas de droga hacia Norteamérica.
Este lunes el mítico capo mexicano se refirió a sus actividades en el mundo criminal y dijo “nadie gana en este tipo de guerra”. Habló en español durante la audiencia de sentencia en la corte federal del Distrito Este de Nueva York, en Brooklyn.
“No puedo cambiar lo que hice, pero sí asumir responsabilidad”, agregó.
La sentencia no impone ninguna multa sobre el mexicano, pero sí ordena el decomiso de 15.000 millones de dólares, tal y como había solicitado la Fiscalía.
Hace unas semanas, la defensa de El Mayo envió una carta al juez Cogan aceptando la condena y reconociendo que con los delitos que se le imputaron pasaría igualmente sus últimos días en prisión, con o sin cadena perpetua.
Sin embargo, solicitó que El Mayo fuera trasladado a una prisión médica tras señalar los problemas de salud que sufre el mexicano.
Durante la sentencia, el juez Cogan optó por no hacer ninguna recomendación sobre la prisión a la que debería ingresar Zambada, pero pidió que se tuviera en cuenta su condición física.
El Buró Federal de Prisiones, una agencia del Gobierno de Estados Unidos, es el encargado de designar la cárcel en la que Zambada cumplirá la condena.
La Fiscalía mostró cierto desacuerdo con la petición al señalar los contactos que aún tiene El Mayo.
La defensa busca evitar que ingrese en el centro de aislamiento extremo de Colorado en el que se encuentra Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán.

Nexos hondureños: policías, políticos y clanes locales
En 2016, un documento del Departamento de Justicia estadounidense reveló que seis policías hondureños estaban bajo investigación por colaborar con el Cártel de Sinaloa en el traslado de cocaína. Entre ellos figuraban Ludwig Criss Zelaya Romero y Mario Guillermo Mejía Vargas, quienes —según la acusación— facilitaron operaciones. Toda la droga, según el expediente, pertenecía al Cártel de Sinaloa.
(LEER): Cinco de seis policías hondureños pedidos en extradición se entregaron a justicia de EEUU
A estos casos se suman los Valle Valle, Los Cachiros, Fredy Renán Nájera mencionados en procesos judiciales estadounidenses por colaborar con organizaciones mexicanas, incluida la estructura sinaloense. Aunque los expedientes no siempre distinguen entre facciones internas del cártel, la jerarquía de Sinaloa implica que las operaciones beneficiaban tanto a Los Chapitos, hijos del también narcotraficante condenado a cadena perpetua Joaquín “El Chapo” Guzmán, como a Los Mayos, el grupo de Zambada.
La sombra de “El Mayo”: presencia indirecta, influencia real
Las investigaciones no muestran que Zambada haya dirigido células propias en Honduras. Su estilo —discreto, negociador, basado en operadores de confianza— coincide con lo que se observa en la región: presencia a través de enlaces locales y redes ya establecidas, no mediante despliegue de estructuras visibles.
Un expediente del Distrito Este de Nueva York detalla cómo la red de Zambada tejió conexiones en Centroamérica para sostener una operación transnacional que incluía transporte terrestre, aéreo y marítimo, así como lavado de dinero a gran escala.

Sanciones recientes: señales de alcance regional
En septiembre de 2025, el Departamento del Tesoro de EE. UU. sancionó a una facción de Los Mayos, liderada por Juan José Ponce Félix, alias El Ruso, por tráfico de fentanilo, cocaína y corrupción de autoridades. Aunque Honduras no fue mencionada directamente, análisis de Proceso Digital advierten que estas medidas podrían tener repercusiones en el país, dada la histórica cooperación de actores hondureños con facciones del cártel y la vulnerabilidad del territorio como plataforma logística.
Contexto hondureño: un terreno fértil para alianzas criminales
La combinación de geografía estratégica, instituciones permeables y clanes locales con poder territorial convirtió a Honduras en un punto de interés para organizaciones como Sinaloa. La relación no se explica por la presencia física de Zambada, sino por la funcionalidad del país dentro de la cadena de valor del narcotráfico: tránsito, protección política, lavado y acceso a infraestructura clandestina.

Conclusión
Las fuentes judiciales y periodísticas coinciden en que, aunque no existe evidencia pública de que “El Mayo” Zambada haya operado directamente en Honduras, sí existen nexos comprobados entre el Cártel de Sinaloa y actores hondureños, incluyendo policías, narcotraficantes locales y figuras políticas.
Honduras funcionó como corredor y plataforma logística clave dentro de la estructura de Sinaloa, misma que Zambada ayudó a construir y dirigir durante décadas.
En un país donde los ecos del narcotráfico siguen potencialmente moldeando grandes esferas, las ramificaciones del Cártel de Sinaloa —incluida la facción de Zambada— continúan siendo un elemento central para comprender la criminalidad transnacional que afecta a Honduras.
Mientras tanto, este lunes, el Mayo se mostraba cojeando en la sala de la justicia en los EEUU, y hasta se quejó al sentarse. Vestido con un mono de preso de color caqui y una camiseta naranja debajo, mostró dificultades para entender al juez, a pesar de la traducción simultánea, y también para moverse. Pese a ello, sus huellas han dejado secuelas en una región dañada por el narcotráfico y el crimen organizado

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