ay una fotografía, tomada hace diez años en París, que hoy parece una reliquia.
En ella, decenas de hombres y mujeres vestidos con trajes oscuros se ponen en fila frente a una enorme pancarta que dice COP21 París.
En el centro, el entonces primer ministro británico David Cameron muestra una amplia sonrisa mientras está parado al lado del futuro rey Carlos III, delante del presidente chino Xi Jinping.
En el extremo derecho se ve al entonces presidente de EE.UU. Barack Obama conversando con alguien que queda fuera del marco de la foto, porque había tantos líderes en fila aquel día que le quedó difícil al fotógrafo incluirlos a todos al mismo tiempo.

Qué imagen tan diferente a la fotografía en familia tomada el jueves cuando se juntaron los asistentes a la cumbre de la COP30 en Brasil.
Xi y Modi (de India) no asistieron, al igual que los líderes de unos 160 países más. También muy notable fue la ausencia del presidente de EE.UU. Donald Trump.
De hecho, el gobierno de Trump se había retirado del proceso por completo y dijo que no enviaría representantes de alto nivel este año.
Esto plantea la pregunta: ¿por qué sostener una reunión multinacional de dos semanas cuando muchos de los líderes mundiales no están allí?
Christiana Figueres, exdirectora de la convención sobre el climático de la ONU que auspició la firma del Acuerdo de París, manifestó durante la reunión del año pasado que el proceso de la COP “no cumplía con sus propósitos”.
“La era dorada de la diplomacia multilateral terminó”, coincide Joss Garman, otrora activista del clima que ahora lidera un nuevo centro de análisis llamado Loom.





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