El representante demócrata Glenn Ivey partió a El Salvador el viernes por la noche desde el Aeropuerto Internacional Dulles, un mes después de que el senador Chris Van Hollen visitara el mismo país y se reuniera con Ábrego García, sin embargo, no tuvo la misma suerte.
El congresista dijo este lunes que las autoridades de El Salvador le impidieron visitar en prisión al salvadoreño Kilmar Ábrego García, que está detenido en el país centroamericano tras ser deportado desde Estados Unidos a pesar de tener un estatus legal que lo protegía.
“Estuve aquí en El Salvador hace dos años, pero esta vez vine a visitar a Kilmar y me sentí profundamente decepcionado y francamente enfadado porque no se nos permitió entrar a verle”, dijo en una conferencia de prensa Ivey, representante del Estado de Maryland.
El político estadounidense, que se suma a otros cinco congresistas que han visitado El Salvador para conocer la situación y abogar por Ábrego García, publicó antes de su comparecencia un video en X en el que se muestra en la entrada de una prisión, sin precisar si se trataba de la megacárcel del Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot) u otra.
“Llegamos y hablamos con la gente de la puerta. No quisieron abrir la puerta y dejarnos entrar. Dijeron que teníamos que volver a San Salvador para conseguir un permiso de visita, lo cual no tenía sentido porque yo ya había ido con la gente que se encargaba de las admisiones en la prisión”, sostuvo.
Añadió que la semana pasada se reunió con la embajadora de El Salvador en Estados Unidos, Milena Mayorga, a quien le dijo que quería visitar a Ábrego García.
“Hablamos de la posibilidad de reunirnos con el vicepresidente. Me reuní con él hace dos años, cuando estuve aquí antes. Pero la clave era visitar a Kilmar para asegurarnos de que está bien, para hablar de sus derechos legales”, indicó.
Error detrás de Abrego García
Kilmar Abrego García entró ilegalmente a Estados Unidos y vivió en Maryland durante 14 años antes de ser detenido por agentes de inmigración el 12 de marzo.
Tres días después, fue deportado al Centro de Internamiento de Terroristas, una prisión de máxima seguridad en El Salvador.
Abrego García fue deportado a pesar de una orden judicial que prohibía su expulsión.
La suspensión de la orden de deportación le fue otorgada en 2019. La orden tiene como objetivo proteger a las personas de ser deportadas a países donde podrían enfrentar amenazas, en su caso, de pandillas locales.
Prueba de vida
Por su parte, el abogado de la familia de Ábrego García, Chris Newman, pidió “pruebas de que está vivo”, dado que no se ha escuchado nada de él desde el 17 de mayo.
El letrado también pidió conocer en qué prisión se encuentra y si está recibiendo tratamiento médico.
“Queremos acceso al señor Ábrego García para que él pueda recibir servicios legales. Él tiene un equipo grande de abogados, que está representándole y ganando en todos las cortes en los Estados Unidos”, acotó el abogado.
El salvadoreño es uno de los más de 200 migrantes -en su mayoría venezolanos- expulsados de EE.UU. y enviados a una prisión de alta seguridad sin acceso a su familia ni abogados, en lo que grupos en defensa de los derechos humanos calificaron como “desaparición forzada”

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